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SINOPSIS
Un director
de películas serie B
está en crisis creativa
y personal. No es capaz de consolidar
su ruptura con Ana y además
recibe noticias de un inquietante
conocido, adicto a filmar en
Super 8 y obsesionado en descubrir
la esencia del cine.
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Hay películas
que el paso del tiempo aumenta
su mitificación, y la
nebulosa de su recuerdo ensalza
sus virtudes. Con Arrebato no
ocurre exactamente eso. La película
nació en 1979 con todos
los ingredientes para perdurar
y permanecer como los vampiros,
siempre joven, y revisada hoy,
simplemente sus virtudes se
hacen más evidentes.
No sé si fue por la época
en la que se creó, o
por una corriente puramente
renovadora o por la marcada
y especial personalidad de su
artífice, pero Arrebato
es una película digna
de admiración por su
vocación experimental
y transgresora que además
consigue un excelente resultado
cinematográfico. Es la
prueba evidente de que se pudo
y se puede hacer otro tipo de
cine al habitual-comercial,
sin renunciar a la calidad ni
a la imaginación.
Su argumento
es extraño y los personajes
están rodeados de un
halo de extravagancia mayúscula.
Pero todo encaja en este collage
de gran riqueza visual y emocionante
en lo narrativo. Zulueta consigue
imágenes inquietantes,
diálogos brillantes y
una utilización del ritmo
cinematográfico magistral.
Poncela esta
excelso en su papel de cineasta
en constante crisis y además
utiliza un registro diferente
al de sus posteriores papeles.
Una jovencísima Cecilia
Roth, demuestra su capacidad
de concentración en un
papel complejo, y luego está
Will More, el alter ego de Zulueta
en la película, con una
interpretación de esas
que asombran tanto, que a uno
le cuesta imaginarse una personalidad
diferente del actor respecto
a la del personaje.
No quiero obviar
la manera de rodar de Zulueta,
que rompe con muchos convencionalismos,
pese a que con el tiempo muchos
directores hayan adoptado algunas
de sus maneras y por tanto hay
innovaciones que ahora se confunden
con trabajos posteriores. La
película tiene planos
bellísimos, pero la mayoría
son tremendamente certeros.
Eso no es todo. Con una conciencia
de autor total de su obra, Zulueta
controla a la perfección
el ritmo, la banda sonora, los
diálogos, la tensión,
a los actores... Imprime a la
película de su pasión
personal por captar imágenes
cotidianas aceleradas, algo
a lo que se dedica íntegramente
el personaje de Will More; pero
no se trata de una manía
meramente formal, sino que la
dota de un aura de misterio
casi esotérico, que asombrosamente
transmite al espectador.
Aunque suene
muy sentencioso y carca, esta
película pertenece por
meritos propios a la historia
del cine español. Hay
más gente que ha leído
sobre este film, que espectadores
tuvo en su momento. Su leyenda
negra ha contribuido para escribir
páginas enteras de manuales
y libros de cine. Después
ha sido difícil rescatarla
(no se ha editado nunca en vídeo).
Por ello, en este caso no quiero
hacer una recomendación,
sólo una apreciación:
estas tardando en ir a verla.
P.D.: Eusebio
Poncela confirmó en rueda
de prensa, la predisposición
de Iván Zulueta para
volver a dirigir, tras años
de silencio cinematográfico.
¿A que esperan los chicos
con dinero del cine español?.
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