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SINOPSIS
Es 1978. El
verano más caluroso del
siglo. En una pequeña
aldea todo parece inmóvil.
Sólo un pequeño
grupo de niños se mueve
libremente alrededor de la ciudad
y del campo que la rodea, jugando
y corriendo aventuras. Una tarde,
el pequeño Michele, de
nueve años de edad, descubre
un secreto increíble...
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Es una película
sorprendente, porque bajo la
apariencia de un relato costumbrista
o de análisis de la infancia,
se cuela un potente elemento
de misterio y cierta truculencia
que encona el tono de la película
y que acaba marcándola
definitivamente. El pulso con
el que se cuenta esta historia
es encomiable y la utilización
de los recursos para hacerlo,
dotan a la película de
una gran belleza plástica.
Pero quizás el acento
está puesto en los pequeños
actores, que hubieran hecho
las delicias del mismísimo
Hitchcock, pese a su particular
aversión respecto a los
niños en el cine. Pese
a que aquí se nos pretende
vender como la película
italiana de Aitana Sánchez
Gijón, esta no deja de
intervenir en un rol importante,
pero secundario, no desprovisto
de acierto interpretativo, y
con una caracterización
excelente de una madre del sur
de Italia en un verano, muy,
muy caluroso. Pero el plato
fuerte, nos lo ofrecen dos niños
en pleno proceso de pérdida
de la inocencia ante un mundo
extremadamente cruel.
El film está
dirigido por Gabriele Salvatores,
conocido mundialmente por conseguir
un Oscar con Mediterráneo,
y que ahora se desvela como
un director de recursos y con
un olfato innato para desarrollar
el espléndido guión
que Niccolò Ammaniti
ha escrito basándose
en su propia novela. Sólo
algún pretencioso movimiento
de cámara intentando
emular planos secuencias tan
mediterráneos como los
de Berlanga, empañan
nimiamente una realización
efectiva y apoyada en un excelente
trabajo de fotografía
que determina el contexto rural
de amplios trigales o la continua
sensación de un calor
sofocante que altera significativamente
a los siniestros adultos de
la película.
No Tengo Miedo
se erige por meritos propios
como una película suspense
cinco estrellas, sin necesidad
de copiar nada, eligiendo una
idiosincrasia propia, una estética
autóctona y una idea
original con un contexto creíble.
A parte de esto, ofrece un buen
par de subidas de adrenalina,
y un regusto de buen cine sobre
crónicas negras. Una
última recomendación:
elegid, si hay alguna sala que
lo permita, la versión
original. A parte de que vais
a entender muchas cosas, es
un imprescindible elemento de
credibilidad en la trama, y
además podréis
contemplar el perfecto italiano
con acento sureño de
Aitana Sánchez Gijón.
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