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SINOPSIS
¡Cierren
las salas, el arte está
en la calle!
Empujado por
un espíritu que todavía
conserva su barniz de idealismo,
Alfredo, decide crear “un
arte más libre, hecho
con el corazón, capaz
de hacer que la gente se sienta
viva”.
Su concepto
del teatro empieza más
allá del escenario, se
traslada a pie de calle, cara
a cara con el público.
Allí en una plaza cualquiera,
en un parque o en la avenida
más comercial de la ciudad,
Alfredo y su grupo Noviembre,
comienzan la función.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Más
que de un grupo de teatro callejero,
de un puñado de jóvenes
arrebatados por su amor al arte,
de una idea llevada con integridad,
la película de Achero
Mañas, trata de las utopías,
y yo siempre he sentido un gran
respeto por las quijotadas,
los ideales, los sueños,
esas chorradas poco prácticas
pero que se convierten en la
sal de la vida y sin las cuales
no podría vivir. Y me
gusta el desarrollo que ha dado
al tema, ligándolo a
la juventud hastiada de lo establecido
y avocada al fracaso. Claro,
todo esto tiene el problema
de la falta de credibilidad
o de realismo, acusado por la
falta de referentes en la sociedad
que vivimos y que a veces planea
por muchos episodios del filme.
Pero eso es algo inherente al
propio concepto utópico
y en esas condiciones, a mi
no me importa lo más
mínimo que no pueda identificar
determinadas actitudes vistas
en la pantalla con la gris cotidianeidad
del panorama actual. Con esto
no quiero decir que la película
sea como de ciencia ficción,
de hecho hay un afán
notable para dotarla de realismo,
desde la misma estructura narrativa
que elige el director, el falso
documental, hasta la utilización
de fenómenos que ya conocemos
como el teatro de calle, el
clown, las técnicas de
improvisación, etc. Es
solo que el espíritu
que comparten estos chavales,
está en peligro de extinción.
Me gusta aún
más el concepto de que
una idea tiene que ser desarrollada
y defendida al máximo
por quienes la comparten, pero
que inevitablemente, algún
día será superada
y reemplazada por otras, una
secuencia vital imprescindible
para eso que llamamos progreso.
Es bastante ilustrativo el hecho
de que las hazañas de
los personajes protagonistas
aparezcan entremezcladas con
sus propias reflexiones cuarenta
años después,
constatando una realidad casi
antropológica de que
el secreto de la evolución
también reside dentro
de nuestras vidas.
Todo esto,
más que una crítica,
obedece a una reflexión
que posibilita la película,
y creo que esa es una gran virtud
del filme de Mañas, que
sin dogmas ni doctrinas, genera
espontáneos análisis
sobre los temas importantes
que supura la película.
Sobre las habilidades
fílmicas, son más
que patentes en el film, que
arrastrado por el formato documental
mezcla imágenes grabadas
en video digital (las actuaciones
callejeras), el resto de acción
en 35 mm, y todo ello intercalado
por las entrevistas hechas a
los protagonistas en el año
2040. Pero sobre todo a mi me
gustaría destacar la
tarea de guión que ha
realizado Achero, en el que
teje de manera efectiva el desarrollo
de una historia, conjugado todo
ello con el elemento de improvisación
que tienen las representaciones
callejeras y que luego determinan
otras secuencias, como por ejemplo
las entrevistas a los actores
adultos, de manera que la propia
elaboración del guión
parece contagiarse de la libertad
y falta de encorsetamiento que
destila la película.
En el apartado
actoral, no tengo ninguna duda
de la afirmación que
reitera Mañas, cuando
sostiene que él ha montado
un auténtico grupo teatral
para la película. Esos
se nota y lo trasmite el elenco
de actores jóvenes, que
están absolutamente convincentes
en sus papeles. |





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