Principal / Planos y Secuencias / Reseñas / Princesas

PRINCESAS

Una película escrita y dirigida por Fernando León de Aranoa

Con: Candela Peña, Micaela Nevárez, Mariana Cordero, Llum Barrera, Violeta Pérez, Mónica Van Campen, Flora Álvarez, María Ballesteros, Alejandra Lorente, Luis Callejo, Antonio Durán “Morris”, Pere Arquillué, Pepa Aniorte, Alberto Ferreiro, Enrique Villén

 

SINOPSIS

Esta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados:son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Cuando vi Los Lunes Al Sol, se me metió en la cabeza que Fernando León era el Ken Loach español, pero con una sutil diferencia: el magnífico uso que hace del sentido del humor. Con Princesas esa sensación se reafirma, porque este excelente director y mejor guionista vuelve a hilvanar una historia de claro trasfondo social, con vocación de que el espectador se implique en un problema real y cotidiano, pero sin descuidar ese punto de fuga y esperanza que es el humor.

Princesa es un relato desgarrador de dos jóvenes prostitutas en las calles de Madrid. Narrada con una estética casi de documental, gracias a una fotografía naturista y al complejo sistema de rodar cámara en mano, la película nos cuenta el encuentro casual entre dos putas a priori muy diferentes. Caye es española, una chica perdida que acaba ejerciendo de meretriz sin que las razones sean muy claras, aunque según pasa el filme se apuntala la teoría de que su inestabilidad personal, afectiva y psicológica le ha conducido hacia ese mundo marginal. Zulema tiene otra historia, una historia común a muchas hijas del tercer mundo que arriesgan su vida en un viaje hacía el paraíso ibérico y que acaban vendiendo su cuerpo por unos míseros euros. Pese a las reticencias iniciales y ese enfrentamiento por razones de mercado entre las prostitutas nacionales y las extranjeras, surge una férrea amistad que tiene como resultado una emocionante historia de cariño y mutua protección.

El realismo de la película es incuestionable: el barrio, los extras, la cámara y los actores, nos muestran un universo cotidiano y reconocible. Lo bueno del filme es que el guión de Fernando León nos franquea el acceso a una capa más profunda de todo ese mundo. Un mundo crudo, chungo, gris y peligroso, pero en el que también hay hueco para la ternura y el humor. Quizás el único elemento que desentona un poco son los monólogos de Caye, el personaje de Candela Peña, que a veces chirrían por un lirismo inusitado, frente a unas muestras de espontaneidad de gran pragmatismo vital y laboral. Pero en conjunto la historia de estas dos mujeres funciona y consigue meternos en un marasmo de emociones contradictorias, pero nunca anodinas. Y siempre con el firme colchón de que antes de caer en el melodrama o la apelación a la lágrima fácil, está el sentido del humor que nos hace digerible este drama real. El humor que viene de una peluquería disparatada, donde se reúnen las prostitutas, no se sabe muy bien si a peinarse o a hablar de sus cosas; y sobre todo el humor que destila el personaje de Candela, fruto de esa espontaneidad y frescura que, cuando quiere, despliega esta actriz. En este trabajo Candela está estupenda, como cuando debutó en Días Contados, haciendo también de una prostituta desamparada y tierna. Micaela Nevárez, lo tiene más complicado, pero nos va ganando minuto a minuto con la dulzura que aporta a un personaje complejo.

Fernando León lo ha vuelto a conseguir. Como un sabio alquimista ha sabido reproducir una fórmula en la que la mezcla de denuncia social, historias de gran calado humano y sentido del humor en un marco de genuina marginalidad, dan como resultado una película brillante, sobria pero emocionante y con una apelación amable a la vez que contundente a la conciencia del espectador.

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.princesaslapelicula.com