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SINOPSIS
Vidas Furtivas
muestra el dolor de un grupo
de hombres, vistos a través
de los ojos de Suzie, una joven
apartada también de su
hogar, cultura y lenguaje, que
busca recuperar su identidad
y reencontrar a su padre. A
través de su mirada somos
testigos de la devastación
que padecen los hombres en la
guerra, separados de los suyos
y de sí mismos.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Con un arranque
prometedor, la estremecedora
historia de Suzie, una niña
rusa que es embarcada dirección
a América para encontrar
a su padre, Vidas Furtivas se
detiene en la adolescencia de
la protagonista, que vive en
París los avatares de
la Francia a punto de ser invadida
por los nazis. Es decir, que
en la película hay una
doble pretensión, instinto
loable, de contarnos la vida
de esta chica y a la vez dejarnos
traslucir lo que supuso la segunda
guerra mundial en Francia, y
por extensión en Europa.
Loable, como decía, aunque
nada original y mucho menos
bien resuelto se me antoja el
devenir de un film que a priori
tenia buenas expectativas. Quizás
porque Sally Potter aplica una
lente deformadora, narrándonos
mundos de cuento entremezclados
con la cruda realidad de una
época turbulenta, y uno
no es capaz de discernir si
quedarse con una visión
o la otra. Lo que esta claro
es que son visiones contrapuestas,
que no dejan paso a puntos de
inflexión ni a territorios
comunes, porque no se trata
de un realismo mágico
o matizado con azúcar
glas, sino que por un lado hay
una historia política,
social y personal cruda, y por
otro una visión idílica,
romántica, de opereta
y leyenda Romaní, con
estética propia e independiente,
difícil de conjugar con
el resto.
Es una lástima
porque el esfuerzo de credulidad
esta justificado, sobre todo
por la talla de las interpretaciones,
con una Christina Ricci alimentando
su propia leyenda negra de personaje
controvertido, en permanente
conflicto y de difícil
adaptación a los mundos
que la rodean, que sin embargo
no alcanza a integrarse con
los compañeros en esta
historia. Su feeling con Johnny
Deep (demostrado en la excepcional
Sleepy Hollow de Tim Burton),
no funciona en esta ocasión,
sobre todo por el papelito que
le ha tocado al otro “chico
raro” del cine americano,
un papel de gitano casi de circo
caracterizado con todo el romanticismo
y apenas alguna frase relevante.
Con Cate Blanchett la cosa funciona
un poco mejor, aunque la contraposición
entre chica frívola y
buscavidas, frente a la integridad
en los principios de Suzie,
es más que manida. Aún
así, Cate está
estupenda, y consigue sacar
partido de su personaje, cosa
que no es nada fácil.
Y ya que he hecho este improvisado
análisis de los actores,
no quiero dejar descolgado a
John Turturro, que muy a mi
pesar esta algo excesivo en
su papel de divo fascista de
ópera.
Por último,
me gustaría comentar
que pese al esfuerzo de ambientación
y caracterización de
los personajes, Sally Potter,
la directora del film y conocida
por su película Orlando,
muestra algunas carencias fílmicas
que me desconciertan. Creo que
tiene movimientos de cámara
bastante bruscos y nada homogéneos
y hay elecciones de planos,
como los picados, que desconciertan
hasta al más neófito,
casi tanto como el edulcorado
final.
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