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Usted quiere
cortar a su pareja y no sabe
cómo. Aquí le
presentamos varias ideas para
que elija según sus gustos
y pareceres. Naturalmente, se
descartan algunas opciones muy
radicales como el veneno.
1.
Método del shock
Usted regresa
a casa a comer, diario lo hace,
pero esta vez, en lugar de sentarse
a la mesa, pasa a la recámara
y empaca. Finalmente, cuando
la sopa está ya fría,
aparece en el comedor con una
valija en cada mano y anuncia:
- Lo siento, mi reyna, tu amiga
Carmelita y yo nos hemos enamorado
perdidamente, me voy. Nunca
te olvidaré, cariño
mío, cualquier cosa te
entiendes con mi abogado.
Una recomendación.
Salga lo más rápido
posible.
2.
Método del rollo teórico
Invite a su
pareja a cenar a un buen restaurante,
no se fije en gastos. Y entre
platillo y platillo, sin olvidar
de regarlos con buen vino, aborde
el tema:
-Miamor, es
triste reconocerlo, el romanticismo
se acabó, todo ha cambiado,
la política, la sociedad,
las costumbres, todo, fíjate
nomás la informática,
el psicoanálisis, te
estarás preguntando qué
tiene que ver, mucho, vivimos
en la aldea global, fíjate
nomás el Internet, y
todo, la familia no es lo que
era antes, la pareja no es lo
que era antes, todo ha cambiado,
claro, me sigues cayendo bien,
pero tampoco yo soy el mismo...
-
Una recomendación. Como
ambos se encuentran en lugar
público, quizá
no le pongan el plato de sombrero,
pero no se fíe.
3.
Método indirecto
Usted, confiéselo,
no se atreve a abordar el tema
de frente. ¿Qué
hacer? Muy sencillo, comportarse
como si el destino lo traicionara
haciéndole dejar "involuntariamente"
indicios comprometedores. Aquí
le proporcionamos una lista,
que desde luego no es excluyente.
? La foto de
la otra en su billetera; ahora
bien, si pasa el tiempo sin
que la pareja la detecte en
uno de sus periódicos
chequeos, a usted "accidentalmente"
se le cae la foto delante de
ella.
? Cita con la otra en un lugar
conocido, a la vista de todos.
? Aparecen comprobantes de gastos
inexplicables, preferen-temente
de florería.
? El clásico rouge en
una camisa.
? Frecuentes llegadas a altas
horas de la noche, explicaciones
confusas.
? Usted mismo envía anónimos
a su pareja con el cuento.
Finalmente,
ocurre el efecto buscado, viene
el interrogatorio, indicios
a la vista. Es un momento peligroso,
trate de que no se le escape
algo así:
- Ja, ja, te gané de
mano, la cornuda eres tú,
lero, lero.
Y más
bien muéstrese acongojado,
lleno de pena, retorciéndose
las manos, balbuceando:
-Te lo puedo explicar...
Una recomendación.
Por si las moscas, cúbrase.
4.
Método expeditivo
Para terminar,
mencionaremos un método
que lo pone a salvo de reproches
u objetos más contundentes.
Dicho sea en tres líneas:
-¡Querida...!
Voy por cigarros, orita regreso.
-Sí, vida, no te tardes.
Y todavía
lo están esperando.
Habrá
advertido el lector, es el hombre
quien en los cuatro casos toma
la iniciativa y la mujer la
cortada. ¿Y si fuera
al revés? Se procede
de idéntica manera, olvidándonos
que vivimos en México. |
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