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ATERRIZANDO CON CARMINA

 

Que recuerdos los de Carmina Burana…. como para olvidarlo…. Llegábamos con Air Europa a la bella pero oscura isla de Cuba, eran las 20:00 hora local, el día lo obviaremos, y el negro se cernía por toda la isla de La Habana. Había sido un largo pero plácido viaje, exceptuando algún enfrentamiento con un azafato alarmista, que se defendía con uñas y dientes de las acusaciones de los pasajeros de su actitud pelín chulesca. Y es que al poco de despegar de Barajas, una gotera encima de nuestras cabezas hizo que cundiera el pánico, eran unas gotas que caían graciosa y puntualmente sobre nosotros y que según este señor era debido a una botella de agua que estaba en uno de los baúles de guarda equipaje, y que por la presión se había rajado y estaba soltando agua de manera peligrosa, corriendo el peligro de causar un corto circuito. Imagínense, ¡un corto circuito por unas gotas de agua! En seguida la gente empezó a alarmarse y el empleado de la compañía a echarnos la culpa por dejar aquella botella en el porta equipajes cuando el ya había avisado de la peligrosidad.

Hasta aquí podría parecer todo normal, pero el problema fue la actitud del susodicho, alarmado cual sirena de policía, propagando el pánico en vez de calmar, echando la culpa a los pasajeros de forma indignada, exagerando por unas gotas de agua, como si se fuera a caer el aparato por una botella envasada. Lo malo de todo esto, es que como se enteren las bandas de terroristas se acabaron las compra ventas de dinamita y artefactos explosivos, basta con una botellita para hacer caer un avión, ¡manda guevos! que diría el otro. No quiero hacer publicidad pero hubiera estado curioso luego ver la caja negra y comprobar que la culpa había sido de… Font-Vella !!!

Volviendo al aterrizaje, que era lo importante de este relato, imaginaros el descenso sobre una ciudad teñida de negro por el apagón de turno, con un avión que había sufrido un intento de sabotaje por parte de Font-vella, y con una música de fondo de lo mas tranquilizadora, porque si señores, aunque no se lo crean nos pusieron a Carmina Burana, la pieza “O fortuna”. Para los que no nos hace mucha gracia volar, hay una serie de trucos para olvidarte que estas sobre el aire, como el masticar un chicle y pensar que estas en la playa tumbado en una hamaca con una piña colada, tararear una canción que te evoque buenos recuerdos, pero si te meten la inquietante cancioncita a todo trapo, la tarea se vuelve harto difícil. En la cabeza se te queda el “o fortuna, velut luna…” y ya solo piensas por favor que tengamos fortuna en el aterrizaje. Parecía que habían estudiado la situación y la melodía empezó cuando empezaban las maniobras para aterrizar y acabó en el preciso instante en el que se paró el avión, justo después de tomar pista y recorrerla a toda pastilla temiéndonos que nunca pararía y que íbamos directos a entrar en el aeropuerto José Martí por el centro de su terminal de pasajeros. Esta vez nadie se atrevió con la costumbre, que por otro lado nunca entenderé, de aplaudir y vitorear cuando se toma tierra, nadie se atrevió con ella, todo gracias a la compañía aérea de turno y la idea tan brillante de ponernos como melodía de aterrizaje a Carmina Burana.