|
Aquella redacción
tenía algo peculiar,
estaba instalada en el subsuelo
del Ayuntamiento, clásico.
tradicional, cerrado, como casi
todos los organismos oficiales.
Nadie podía adivinar
que allí se unieran -por
arte del azar divino y mágico-
un grupo de personas -casi diría
locos- que soñaban con
hacer un mundo nuevo, el suyo,
el de sus sueños, diferentes,
dispares, pero sueños
al fin.
Vierja dirigía
el equipo singular , integrado
por músicos, poetas,
literatos, aprendices de brujas
y pintores. Cada cual aportaba
su granito, su garabato, su
clave de sol y su sonrisa. Durante
la semana se trabajaba duro,
algunos más que otros,
hay que reconocerlo, para que
aquel "Dominical"
brillante y soleado, universal
y crítico, un poquito
"underground", saliera
con la crítica de la
última película,
el concierto más "guay",
el chiste más sabroso,
la imagen más inédita,
el libro más interesante,
el relato más corto..
.pero todo lleno de humanidad
, encanto, ilusión de
vivir. Cada uno, en su pequeña
parcela trataba de transmitir
algo, eso que en un momento
había sentido al escuchar
un "swing", leer unos
versos, ver la lluvia caer,
desnudarse los árboles
(o algo más sugerente),
un negrito con mocos, la simple
soledad o una sonrisa. |
|