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Es la quinta
vez que suena el teléfono
esta noche. Estamos en la cama.
Me levanto para cogerlo una
vez más. Descuelgo el
aparato.
—¿Si?
Nadie contesta,
como las otras veces. Escucho
ruidos. Alguien roza su teléfono
al otro extremo de la línea.
También oigo el sonido
de una radio a poco volumen.
—¿Quién
eres? Vamos, di algo.
Silencio. Algún
ruido. La radio... Como antes.
—No te
molestes en volver a llamar,
voy a desconectar el teléfono.
Ruido leve.
Luego, claro y nítido,
algo entre suspiro y resoplido.
Parece una mujer. No quiero
que hable, no quiero saber quién
es. Cuelgo. Me quedo de pie
en el salón, pensando.
Vuelve a sonar. No lo cojo.
Desconecto la clavija.
Me voy a la
cama. Tú estás
despierta, incorporada sobre
un codo.
—¿Otra
vez lo mismo? —preguntas.
—Si.
Nadie contesta.
—¿Quién
será? Hay que tener ganas
de fastidiar. Se va a gastar
un dineral en teléfono
—dices mientras te dejas
caer sobre la almohada.
Yo sonrío.
—Es graciosa
tu forma de encontrar siempre
puntos de vista insospechados.
La persona que llama no creo
que piense precisamente en lo
que gasta. No imagino quién
puede ser.
Pero si imagino.
Y no quiero mentir, por eso
añado:
—Espero
que no sea Eloísa. Me
parece raro, después
de tanto tiempo.
No dices nada
pero sé que lo pensabas
desde hace rato. Has cambiado.
Tiempo atrás me hubieras
montado un numerito de celos.
Ahora pareces tranquila. Como
si no hubieras oído su
nombre, dices:
—Varias
noches, mientras estabas fuera,
llamaron igual que hoy. Pensaba
que eras tú.
—Pues
no era yo. No es mi estilo.
—Ya veo
que no eras tú. Lo pensé
porque no se me ocurría
quién podía ser.
Me resulta
sorprendente que no aproveches
la ocasión para insultar
a Eloísa y ponerme a
mí como un trapo. Quizás
no lo dices pero tienes algún
otro candidato para las llamadas.
Yo no te he
dicho que he escuchado un suspiro.
Ni que he tenido la sensación
de que era ella. No sabes, con
seguridad, que quien llama es
una mujer y prefiero que no
lo sepas. Tu posible culpa suaviza
la mía, que sólo
existe en tu imaginación
y, sobre todo, nos evita un
nuevo conflicto.
Pero, si efectivamente
es Eloísa, ¿por
qué lo hace? ¿Cómo
se encontrará para dedicarse
a hacer llamaditas? ¿Quiere
llamar mi atención para
que la recuerde y la busque?
¿o sólo es una
pequeña y estúpida
venganza?
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