Principal / Relatos / Mi Sueño
MI SUEÑO

 

En los momentos que la luz del día cede su tiempo al anochecer, es cuando más decidida estoy a dejarte. Mis fuerzas me están abandonando y mi lucha por continuar, se hace cada vez más difícil.

He tenido la dicha de saborearte, de asimilar un poco de tú esencia. Poco a poco, sin darme cuenta, has ido calando en mis más profundos sentimientos, cómo sí de una bocanada de aire se tratara y yo no pudiera vivir sin ella.

Nunca debes pensar que no me importas; para mi significas, esa pasión abnegada, que cualquier ser humano desea para sí. Siempre ocuparás el lugar íntimo exclusivo, que una enamorada reserva a su amor…. a su sueño…..a su ilusión….

Si he tomado esta decisión, no pienses que lo he hecho por cobardía. Soy consciente, de que he llevado una doble vida y ese dualismo de mi pasión, es el motivo de mi remordimiento. Reconozco apenada, que en muchas ocasiones les he apartado a ellos de mi lado, sólo para estar contigo y recrearme gozándote, disfrutándote; pasados esos momentos el remordimiento me corroe. No está bien, mas…no sabes ¡Cuánto me gusta! Luego, cuando me sosiego llego al convencimiento de que mientras seas mi sueño me pertenecerás.

Esta razón me reconforta, pero solo durante un corto espacio de tiempo. Tal vez sea inseguridad, mas el deseo de no abandonarte me asalta de nuevo y me turba. Estoy en el cruce del camino y las diferentes direcciones no me aclaran la situación; huyo de la realidad y me recreo en mi propia confusión, dejo que ésta se funda con mi persona, hasta formar un sólo yo. Es entonces, cuando te reniego y a la vez te ansío, te espero. Después agotada, me duermo y en mi sueño te retengo y aún dormida lucho por mantener una vigilia, por si acaso vuelves.

Se que siempre estarás conmigo, siempre serás mi sueño; no quiero agotarte. Mientras desee embriagarme de ti serás mi sombra, mi acompañante y yo te rozaré con mis dedos sabiendo que quizás no pueda alcanzarte. Así, de éste modo, me dejo arropar por el manto crepuscular y mis sueños se funden con lo cotidiano, igual que los amantes se transforman en un solo ser. Luego, la realidad me sacude y me caricia con una dulce reflexión que me hace valorar a los que me quieren, a los que me necesitan, a los que amo, lo que soy y lo que me rodea. Sonrío y pienso de nuevo en mi sueño, en mi luna.

Una tarde de otoño…………

 

 

B.S.A.