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En los momentos
que la luz del día cede
su tiempo al anochecer, es cuando
más decidida estoy a
dejarte. Mis fuerzas me están
abandonando y mi lucha por continuar,
se hace cada vez más
difícil.
He tenido
la dicha de saborearte, de asimilar
un poco de tú esencia.
Poco a poco, sin darme cuenta,
has ido calando en mis más
profundos sentimientos, cómo
sí de una bocanada de
aire se tratara y yo no pudiera
vivir sin ella.
Nunca debes
pensar que no me importas; para
mi significas, esa pasión
abnegada, que cualquier ser
humano desea para sí.
Siempre ocuparás el lugar
íntimo exclusivo, que
una enamorada reserva a su amor….
a su sueño…..a
su ilusión….
Si he tomado
esta decisión, no pienses
que lo he hecho por cobardía.
Soy consciente, de que he llevado
una doble vida y ese dualismo
de mi pasión, es el motivo
de mi remordimiento. Reconozco
apenada, que en muchas ocasiones
les he apartado a ellos de mi
lado, sólo para estar
contigo y recrearme gozándote,
disfrutándote; pasados
esos momentos el remordimiento
me corroe. No está bien,
mas…no sabes ¡Cuánto
me gusta! Luego, cuando me sosiego
llego al convencimiento de que
mientras seas mi sueño
me pertenecerás.
Esta razón
me reconforta, pero solo durante
un corto espacio de tiempo.
Tal vez sea inseguridad, mas
el deseo de no abandonarte me
asalta de nuevo y me turba.
Estoy en el cruce del camino
y las diferentes direcciones
no me aclaran la situación;
huyo de la realidad y me recreo
en mi propia confusión,
dejo que ésta se funda
con mi persona, hasta formar
un sólo yo. Es entonces,
cuando te reniego y a la vez
te ansío, te espero.
Después agotada, me duermo
y en mi sueño te retengo
y aún dormida lucho por
mantener una vigilia, por si
acaso vuelves.
Se que siempre
estarás conmigo, siempre
serás mi sueño;
no quiero agotarte. Mientras
desee embriagarme de ti serás
mi sombra, mi acompañante
y yo te rozaré con mis
dedos sabiendo que quizás
no pueda alcanzarte. Así,
de éste modo, me dejo
arropar por el manto crepuscular
y mis sueños se funden
con lo cotidiano, igual que
los amantes se transforman en
un solo ser. Luego, la realidad
me sacude y me caricia con una
dulce reflexión que me
hace valorar a los que me quieren,
a los que me necesitan, a los
que amo, lo que soy y lo que
me rodea. Sonrío y pienso
de nuevo en mi sueño,
en mi luna.
Una tarde de
otoño…………
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