|
En el mirador
de la carretera hay un coche
estacionado, dentro, sentado
en el lugar del conductor, un
hombre escucha música
mientras aspira el humo del
cigarro. Son las cinco de la
mañana y el alcohol ha
hecho sus estragos, sin embargo
no ha logrado borrar la memoria
por completo. En la estación
de radio comienza una canción
conocida para él…hay
amor, aquí estoy preso
de tu recuerdo en mi soledad
no podía estar más
de acuerdo con la canción,
al compás de las notas
logra exteriorizar lo que siente
por dentro. Hay amor son tantos
años y no hay remedio
para mi mal y entonces los recuerdos
que trataba de olvidar comienzan
a desfilar frente a él,
uno por uno. El día en
que se conocieron se vislumbraba
entre memorias de golpes, reclamos
y gritos… y aún
así, a pesar de todo
lo malo que vivieron juntos,
él seguía extrañándola,
sintiendo ese amor que duele
cada vez que dejas que salga
del rincón dónde
tratas de mantenerlo olvidado.
Hay amor estoy
vencido no tengo fuerzas para
luchar sin notarlo, el hombre
cantaba a dueto con el radio,
Hay amor no cabe duda que sigo
siendo sentimental las lágrimas
no podían seguir conteniéndose
dentro de él y al igual
que los recuerdos comenzaron
a salir en un desahogo emocional
atrapado durante años
¿Dónde estas que
cielo cruzas sin extrañarme
nube perdida, porqué
no vienes a iluminarme luz de
mi vida regresa pronto que yo
no vivo si no es por ti, los
segundos pasan mientras un nuevo
cigarro se consume dentro de
su boca, ¿dónde
estás detén tu
vuelo y vuelve a casa nube viajera,
Pero sabía que ella nunca
regresaría, la última
vez que cruzaron miradas ella
sostenía a un bebé
con un brazo y con el otro una
gran maleta, en su rostro seguían
vivas las huellas de una noche
anterior, una noche de celos
y reclamos, una noche que quedaría
marcada en su mandíbula
para siempre.
Es estúpido
que siga llorando, pero no puede
detenerse. En la última
estrofa de la canción
toma los restos de alcohol de
la botella que sostenía
entre sus piernas y mirando
el horizonte se dedica a sentir
todo el dolor que es posible
aguantar por un ser humano.
Consciente de lo que hace recuerda
cómo fue culpa suya el
que todo se terminara, porque
a estas alturas ya no es necesario
fingir. Y mientras se seca las
lágrimas arranca el coche,
mete velocidad y acelera. A
medida que el coche vuela hacia
el final del precipicio, se
alcanza a escuchar el final
de la canción por una
sola de tus caricias todo lo
diera, aunque volvieras de nuevo
a irte lejos de mi.
|
|