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PERLOTEM: 15 AÑOS DESPUÉS

(Publicado originalmente en la edición española de “Uncut” de agosto de 2020)

El 23 de agosto de 2005 salió a la veta “Tears of love”, un disco de esos llamados póstumos que, como suele ser habitual en este tipo de lanzamientos, logró un extraordinario éxito comercial. Se trataba de la última odisea de un grupo que, desde la muy poco roquera Albania, había conseguido hacerse un hueco en el Olimpo del pop de principios de siglo. Eran un trío, dos chicos y una chica, se llamaban Perlotem, es decir “llorar” en albanés, y ésta es su historia.

Como casi siempre sucede con los grupos que adquieren categoría de leyendas su vida fue corta, polémica y, algunas veces, brillante. Perlotem se formó en Tirana, la capital de Albania, hacia finales de 2001. Al principio, sólo era un proyecto que dos hijos de diplomáticos americanos habían iniciado con intención de “echar fuera sus demonios”, como dijo John Cartni en la hoja de promo del primer disco. Ahora sabemos que no tenían nada que hacer, que Paul y John eran niños de papá sin oficio ni beneficio y que pensaron que cantando en inglés y gracias a su aspecto anglosajón fácilmente iban a ser estrellas en ese deprimente país en el que trabajaban sus familias. Apenas sabían tocar, así que pensaron que lo más fácil era convertir Perlotem en un grupo punk. También, antes de componer el primer tema, decidieron que el llanto iba a ser el denominador común de su estética. De ahí que trataran siempre de llorar, al más mínimo motivo, en las ruedas de prensa y entrevistas. No sabemos si lo pensaron así desde el principio, pero lo cierto es que la jugada acabó siendo una estrategia publicitaria muy rentable. Aún hoy vemos camisetas con la famosa foto de Paul Nolen gimoteando en el programa de David Letterman. Lo que esa célebre imagen no transmite es que el motivo de esos ojos rojos y húmedos era un problema alérgico de carácter leve.

LLEGA GRISTI

El primer concierto documentado de Perlotem se produjo el 5 de diciembre de 2002 en el Salón de Actos de la Universidad de Tirana. Entonces eran, todavía, un dúo en el que Paul tocaba la batería y John la guitarra. El puesto de cantante no estaba adjudicado en exclusiva a ninguno de los dos, cada uno hacía la voz solista en los temas que había escrito. Para “vestir” un poco el sonido y tratar de sepultar sus imperfecciones técnicas, Paul hacía programaciones electrónicas muy rudimentarias que remitían, sin saberlo, al tecno industrial de principios de los 80. Durante ese primer año de existencia del grupo habían ensayado sin cesar y se habían revelado a sí mismos como unos compositores bastante aceptables. El tema clave de “Cry as you are”, “Marlene”, ya estaba escrito y fue el que provocó la gran ovación de la noche. Gristi estaba allí, pero le dejó indiferente todo lo que vió y escuchó. Era la primera vez que asistía a un concierto de rock. Tenía 21 años.

Al día siguiente, Perlotem volvían a tocar en el mismo sitio y a la misma hora y Gristi apareció de nuevo. A su novio de entonces, un triste estudiante de Económicas, le había encantado el espectáculo y quiso repetir. Tuvieron una discusión pero Gristi aceptó ir, aunque muy a regañadientes. Aquello cambió su vida. Y la de Paul y John. Y la de Perlotem. Gristi fue la primera en darse cuenta de ello unas horas después cuando despertó en la cama de Paul, después de haber pasado la noche con John.

Gristi tenía una sólida formación clásica. Tocaba el piano y el violín e, incluso, había estudiado dirección de orquesta. Detestaba a Mozart y era devota de Mahler y Bach. Así pues, no era de extrañar que, en un principio, no entendiera la música de Perlotem. “La segunda noche tampoco me gustaron”, confesó ella misma recientemente, “pero digamos que empecé a presentir que, en según que casos, se podían decir más cosas con 3 notas que con 33. Y también me llamó la atención el trasero de Paul. Era muy mono”. Para la siguiente oportunidad que Perlotem tocaron en vivo, el 19 de enero de 2003, Gristi ya estaba a bordo.

EL PRIMER DISCO

Con Gristi el grupo fue capaz de dar forma a las buenas e inocentes ideas que tanto Paul como John tenían. Ella aportó un bagaje téorico que fue decisivo para que se animaran a grabar, en un estudio profesional, una docena de canciones. Las sesiones de ese primer disco fueron sólo dos: el 5 y el 6 de abril de 2003. El repertorio lo formaban 5 canciones de John, “Marlene” entre ellas, 6 de Paul y una versión, en clave punk, de la “Canción de la Tierra” de Mahler.

El sonido de ese disco estaba inscrito en el Lo-Fi de los 90 pero sólo por necesidad. En medio de ese caos sonoro brillaban los sintes de Gristi, extrañamente bellos, las efectivas soluciones rítmicas de Paul y el talento en bruto de John como guitarrista. El álbum salió a la venta el 28 de abril en Albania con el título de “Crcy as you are” y “Marlene” como primer single. En agosto ya era el disco más vendido de la historia de Albania. En las fotos de aquella época se veía en el semblante satisfecho de Paul y John un rictus de satisfacción. Era evidente que se habían cumplido sus pronósticos. En la cara de Gristi, en cambio, se podría apreciar una sombra de duda. Lo que le ocurría era que se sentía limitada por la falta de ambición artística de sus dos compañeros.

EL DESEMBARCO EN EL MERCADO INTERNACIONAL

En el otoño de 2003, el rock, o mejor dicho el peor cliché del rock, era un buen negocio. Y por eso, el propietario de una oscura compañía independiente americana pudo hacer un increíble experimento que salió bien, incluso sin darse cuenta de lo que en realidad estaba sucediendo.

Mike Ruiz dirigía, desde el 99, Dispop, un sello especializado en hardcore melódico que sobrevivía con bastante dignidad. Una noche, emborrachándose con unos amigos, dijo que la próxima gran banda de rock iba a salir de Albania. En realidad, el quiso decir Liechtenstein, pero estaba tan mamado que no pudo pronunciar el nombre y soltó “Albania” un poco al azar. Grandes risas estallaron a su alrededor y la broma se estiró hasta el infinito. Al día siguiente y todavía con resaca, Mike recibió un e-mail de un chalado con un mp3 cuyo contenido era “Cry as you are”. También se adjuntaba la dirección del manager de Perlotem y una petición para que Dispop editara el disco en USA. Inmediatamente Mike mandó un contrato ya firmado por él, sin escuchar un solo tema y acordándose del cachondeo de la noche anterior. Para completar el desaguisado, envió un giro postal por valor de 500 dólares en concepto de adelanto. A la altura del quinto café había olvidado el asunto por completo.

Pasaron un par de meses y al repasar un comunicado a la prensa con los lanzamientos inminentes de Dispop leyó un nombre que no reconoció. Cuando preguntó que qué coño era eso de Perlotem, le dijeron que era un grupo albanés que él mismo había fichado. En el acto decidió que iba a regalar las únicas 100 copias fabricadas del disco a los periodistas menos influyentes del mundo. Y que no iba a sacar a la venta “Cry as you are”. Lo que no dijo, pero sí pensó, es esa frase que todos hemos oído en nuestra cabeza alguna vez. “Tengo que dejar la cerveza”.

Las razones de lo que ocurrió a continuación no las sabe nadie. Hay quien aventura que era el momento adecuado para Perlotem, pero eso no es decir apenas nada. Otros creen que la clave fue “Marlene”, un tema pegadizo que sonó hasta la saciedad a finales de 2003. Pero la única verdad irrefutable es que “Cry as you are” arrebató en marzo de 2004 el número 1 en el Reino Unido y Estados Unidos al “Confessions” de Usher. Y que en abril Perlotem inició una gira mundial con todo el papel vendido que se prolongó hasta principios de 2005. El último bolo fue su famosa actuación en los Grammy.

EL SEGUNDO DISCO

Cuando “Cry as you are” empezó a escalar puestos en las listas, los miembros de Perlotem ya estaban grabando maquetas para lo que iba a ser su segundo trabajo. En 2007 se publicó el contenido de esas cintas que estaban siendo grabadas en casa de Gristi. Precisamente era ella quien estaba pesando más en el grupo en aquellos momentos. Ya no sólo aportaba el academicismo sino que añadía una dirección musical firme y, sobre todo, alejada de “Cry as you are”. El tecno-punk-rock de sus inicios había dejado paso a un sonido trabado y hermoso, en el que Paul y John, sufrían mucho para encontrar su lugar. Cuando se fueron de gira esas cintas se guardaron en un armario destinadas a un injusto ostracismo. Es entonces cuando Gristi da un puñetazo en la mesa, exige trabajar en el estudio y no salir a la carretera. Sólo gracias a la ayuda de un generoso cheque dio su brazo a torcer. Por primera vez. Y por última.

En abril de 2005 Perlotem inicia de nuevo la preproducción del postergado segundo disco. La nueva compañía multinacional que los ha firmado no quiere ni oír hablar de las cintas de finales de 2003. Está buscando un nuevo “Cry as you are” a toda costa y para ello contrata al cantante de los desaparecidos Strokes, Julian Casablancas, para que produzca el álbum. Ante esta situación Gristi abandona la banda, se casa con Mike Ruiz y se muda a San Francisco donde empieza una influyente nueva carrera discográfica, esta vez en solitario.

Paul y John se quedan solos y terminan en julio, con bastante comodidad, “Tears of love”, un trabajo sin garra y con canciones que tienen a la vulgaridad como referente más claro. En aquel momento se estimaba que iba a ver la luz en el otoño de 2005. Sin embargo, el destino va a cambiar de nuevo la suerte de Perlotem.

10 de agosto. Paul Nolen sube a un jet privado que le va a llevar de Tirana a Londres. Una fenomenal tormenta en el Canal de La Mancha hará que el frágil Mystère no llegue a su destino. No hay supervivientes. Menos de 24 horas después, tras consumir 15 “destornilladores” en 10 minutos, en el funeral de su amigo, “John Cartni deja este valle de lágrimas ahogado en su propio vómito”. Esa fue la frase que utilizó Joe Crique, prestigioso periodista musical y biógrafo de Perlotem. Ni que decir tiene que “Tears of love” vendió el triple que “Cry as you are”.