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El 23 de agosto
de 2005 salió a la veta
“Tears of love”,
un disco de esos llamados póstumos
que, como suele ser habitual
en este tipo de lanzamientos,
logró un extraordinario
éxito comercial. Se trataba
de la última odisea de
un grupo que, desde la muy poco
roquera Albania, había
conseguido hacerse un hueco
en el Olimpo del pop de principios
de siglo. Eran un trío,
dos chicos y una chica, se llamaban
Perlotem, es decir “llorar”
en albanés, y ésta
es su historia.
Como casi siempre
sucede con los grupos que adquieren
categoría de leyendas
su vida fue corta, polémica
y, algunas veces, brillante.
Perlotem se formó en
Tirana, la capital de Albania,
hacia finales de 2001. Al principio,
sólo era un proyecto
que dos hijos de diplomáticos
americanos habían iniciado
con intención de “echar
fuera sus demonios”, como
dijo John Cartni en la hoja
de promo del primer disco. Ahora
sabemos que no tenían
nada que hacer, que Paul y John
eran niños de papá
sin oficio ni beneficio y que
pensaron que cantando en inglés
y gracias a su aspecto anglosajón
fácilmente iban a ser
estrellas en ese deprimente
país en el que trabajaban
sus familias. Apenas sabían
tocar, así que pensaron
que lo más fácil
era convertir Perlotem en un
grupo punk. También,
antes de componer el primer
tema, decidieron que el llanto
iba a ser el denominador común
de su estética. De ahí
que trataran siempre de llorar,
al más mínimo
motivo, en las ruedas de prensa
y entrevistas. No sabemos si
lo pensaron así desde
el principio, pero lo cierto
es que la jugada acabó
siendo una estrategia publicitaria
muy rentable. Aún hoy
vemos camisetas con la famosa
foto de Paul Nolen gimoteando
en el programa de David Letterman.
Lo que esa célebre imagen
no transmite es que el motivo
de esos ojos rojos y húmedos
era un problema alérgico
de carácter leve.
LLEGA GRISTI
El primer concierto
documentado de Perlotem se produjo
el 5 de diciembre de 2002 en
el Salón de Actos de
la Universidad de Tirana. Entonces
eran, todavía, un dúo
en el que Paul tocaba la batería
y John la guitarra. El puesto
de cantante no estaba adjudicado
en exclusiva a ninguno de los
dos, cada uno hacía la
voz solista en los temas que
había escrito. Para “vestir”
un poco el sonido y tratar de
sepultar sus imperfecciones
técnicas, Paul hacía
programaciones electrónicas
muy rudimentarias que remitían,
sin saberlo, al tecno industrial
de principios de los 80. Durante
ese primer año de existencia
del grupo habían ensayado
sin cesar y se habían
revelado a sí mismos
como unos compositores bastante
aceptables. El tema clave de
“Cry as you are”,
“Marlene”, ya estaba
escrito y fue el que provocó
la gran ovación de la
noche. Gristi estaba allí,
pero le dejó indiferente
todo lo que vió y escuchó.
Era la primera vez que asistía
a un concierto de rock. Tenía
21 años.
Al día
siguiente, Perlotem volvían
a tocar en el mismo sitio y
a la misma hora y Gristi apareció
de nuevo. A su novio de entonces,
un triste estudiante de Económicas,
le había encantado el
espectáculo y quiso repetir.
Tuvieron una discusión
pero Gristi aceptó ir,
aunque muy a regañadientes.
Aquello cambió su vida.
Y la de Paul y John. Y la de
Perlotem. Gristi fue la primera
en darse cuenta de ello unas
horas después cuando
despertó en la cama de
Paul, después de haber
pasado la noche con John.
Gristi tenía
una sólida formación
clásica. Tocaba el piano
y el violín e, incluso,
había estudiado dirección
de orquesta. Detestaba a Mozart
y era devota de Mahler y Bach.
Así pues, no era de extrañar
que, en un principio, no entendiera
la música de Perlotem.
“La segunda noche tampoco
me gustaron”, confesó
ella misma recientemente, “pero
digamos que empecé a
presentir que, en según
que casos, se podían
decir más cosas con 3
notas que con 33. Y también
me llamó la atención
el trasero de Paul. Era muy
mono”. Para la siguiente
oportunidad que Perlotem tocaron
en vivo, el 19 de enero de 2003,
Gristi ya estaba a bordo.
EL PRIMER DISCO
Con Gristi
el grupo fue capaz de dar forma
a las buenas e inocentes ideas
que tanto Paul como John tenían.
Ella aportó un bagaje
téorico que fue decisivo
para que se animaran a grabar,
en un estudio profesional, una
docena de canciones. Las sesiones
de ese primer disco fueron sólo
dos: el 5 y el 6 de abril de
2003. El repertorio lo formaban
5 canciones de John, “Marlene”
entre ellas, 6 de Paul y una
versión, en clave punk,
de la “Canción
de la Tierra” de Mahler.
El sonido de
ese disco estaba inscrito en
el Lo-Fi de los 90 pero sólo
por necesidad. En medio de ese
caos sonoro brillaban los sintes
de Gristi, extrañamente
bellos, las efectivas soluciones
rítmicas de Paul y el
talento en bruto de John como
guitarrista. El álbum
salió a la venta el 28
de abril en Albania con el título
de “Crcy as you are”
y “Marlene” como
primer single. En agosto ya
era el disco más vendido
de la historia de Albania. En
las fotos de aquella época
se veía en el semblante
satisfecho de Paul y John un
rictus de satisfacción.
Era evidente que se habían
cumplido sus pronósticos.
En la cara de Gristi, en cambio,
se podría apreciar una
sombra de duda. Lo que le ocurría
era que se sentía limitada
por la falta de ambición
artística de sus dos
compañeros.
EL DESEMBARCO
EN EL MERCADO INTERNACIONAL
En el otoño
de 2003, el rock, o mejor dicho
el peor cliché del rock,
era un buen negocio. Y por eso,
el propietario de una oscura
compañía independiente
americana pudo hacer un increíble
experimento que salió
bien, incluso sin darse cuenta
de lo que en realidad estaba
sucediendo.
Mike Ruiz dirigía,
desde el 99, Dispop, un sello
especializado en hardcore melódico
que sobrevivía con bastante
dignidad. Una noche, emborrachándose
con unos amigos, dijo que la
próxima gran banda de
rock iba a salir de Albania.
En realidad, el quiso decir
Liechtenstein, pero estaba tan
mamado que no pudo pronunciar
el nombre y soltó “Albania”
un poco al azar. Grandes risas
estallaron a su alrededor y
la broma se estiró hasta
el infinito. Al día siguiente
y todavía con resaca,
Mike recibió un e-mail
de un chalado con un mp3 cuyo
contenido era “Cry as
you are”. También
se adjuntaba la dirección
del manager de Perlotem y una
petición para que Dispop
editara el disco en USA. Inmediatamente
Mike mandó un contrato
ya firmado por él, sin
escuchar un solo tema y acordándose
del cachondeo de la noche anterior.
Para completar el desaguisado,
envió un giro postal
por valor de 500 dólares
en concepto de adelanto. A la
altura del quinto café
había olvidado el asunto
por completo.
Pasaron un
par de meses y al repasar un
comunicado a la prensa con los
lanzamientos inminentes de Dispop
leyó un nombre que no
reconoció. Cuando preguntó
que qué coño era
eso de Perlotem, le dijeron
que era un grupo albanés
que él mismo había
fichado. En el acto decidió
que iba a regalar las únicas
100 copias fabricadas del disco
a los periodistas menos influyentes
del mundo. Y que no iba a sacar
a la venta “Cry as you
are”. Lo que no dijo,
pero sí pensó,
es esa frase que todos hemos
oído en nuestra cabeza
alguna vez. “Tengo que
dejar la cerveza”.
Las razones
de lo que ocurrió a continuación
no las sabe nadie. Hay quien
aventura que era el momento
adecuado para Perlotem, pero
eso no es decir apenas nada.
Otros creen que la clave fue
“Marlene”, un tema
pegadizo que sonó hasta
la saciedad a finales de 2003.
Pero la única verdad
irrefutable es que “Cry
as you are” arrebató
en marzo de 2004 el número
1 en el Reino Unido y Estados
Unidos al “Confessions”
de Usher. Y que en abril Perlotem
inició una gira mundial
con todo el papel vendido que
se prolongó hasta principios
de 2005. El último bolo
fue su famosa actuación
en los Grammy.
EL SEGUNDO
DISCO
Cuando “Cry
as you are” empezó
a escalar puestos en las listas,
los miembros de Perlotem ya
estaban grabando maquetas para
lo que iba a ser su segundo
trabajo. En 2007 se publicó
el contenido de esas cintas
que estaban siendo grabadas
en casa de Gristi. Precisamente
era ella quien estaba pesando
más en el grupo en aquellos
momentos. Ya no sólo
aportaba el academicismo sino
que añadía una
dirección musical firme
y, sobre todo, alejada de “Cry
as you are”. El tecno-punk-rock
de sus inicios había
dejado paso a un sonido trabado
y hermoso, en el que Paul y
John, sufrían mucho para
encontrar su lugar. Cuando se
fueron de gira esas cintas se
guardaron en un armario destinadas
a un injusto ostracismo. Es
entonces cuando Gristi da un
puñetazo en la mesa,
exige trabajar en el estudio
y no salir a la carretera. Sólo
gracias a la ayuda de un generoso
cheque dio su brazo a torcer.
Por primera vez. Y por última.
En abril de
2005 Perlotem inicia de nuevo
la preproducción del
postergado segundo disco. La
nueva compañía
multinacional que los ha firmado
no quiere ni oír hablar
de las cintas de finales de
2003. Está buscando un
nuevo “Cry as you are”
a toda costa y para ello contrata
al cantante de los desaparecidos
Strokes, Julian Casablancas,
para que produzca el álbum.
Ante esta situación Gristi
abandona la banda, se casa con
Mike Ruiz y se muda a San Francisco
donde empieza una influyente
nueva carrera discográfica,
esta vez en solitario.
Paul y John
se quedan solos y terminan en
julio, con bastante comodidad,
“Tears of love”,
un trabajo sin garra y con canciones
que tienen a la vulgaridad como
referente más claro.
En aquel momento se estimaba
que iba a ver la luz en el otoño
de 2005. Sin embargo, el destino
va a cambiar de nuevo la suerte
de Perlotem.
10 de agosto.
Paul Nolen sube a un jet privado
que le va a llevar de Tirana
a Londres. Una fenomenal tormenta
en el Canal de La Mancha hará
que el frágil Mystère
no llegue a su destino. No hay
supervivientes. Menos de 24
horas después, tras consumir
15 “destornilladores”
en 10 minutos, en el funeral
de su amigo, “John Cartni
deja este valle de lágrimas
ahogado en su propio vómito”.
Esa fue la frase que utilizó
Joe Crique, prestigioso periodista
musical y biógrafo de
Perlotem. Ni que decir tiene
que “Tears of love”
vendió el triple que
“Cry as you are”.
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