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5MUJERES.COM

Toni Acosta, Nuria González, Pilar Bardem, Beatriz Carvajal y Llum Barrera

TEATRO ALCÁZAR DE MADRID

Las cinco mujeres que representan la secuela de aquellos 5hombres.com que arrasaron las taquillas de teatro el año pasado, pisan con fuerza sobre las tablas y se están llevando de calle a un público a priori ya entregado. Lo primero que llama la atención de esta obra es el espectacular exitazo de taquilla que están teniendo, con entradas vendidas con mes y medio de antelación, debido a una gran campaña de márketing, no escondida, y al hecho fundamental de nos encontramos ante una adaptación teatral de un programa de televisión. Sin duda alguna, la influencia de la televisión es vital para comprender la marcha triunfal de las 5mujeres.com. A esto se une que las cinco actrices trabajan o han trabajado en televisión, por lo cual son conocidas por el público que está siendo arrastrado de su sillón a la butaca del teatro. Porque esta es otra de las características de la obra: su público, una audiencia en gran parte no demasiado habituada a asistir al teatro.

Con una sencilla escenografía, tan sencilla que consiste en una butaca y un falso micro, y un vestuario e iluminación que pretenden no distraer la atención de lo importante, es decir, el monólogo, la obra comienza. El desarrollo de la misma se inicia con un acto previo mientras la gente llega al teatro y se acomoda en sus butacas.

Durante este proceso, una desgarbada actriz va calentando el ambiente, con preguntas directas e intimidatorias sobre la guerra de sexos, mientras su compañero, con cámara al hombro, enfoca al pobre asistente que ve su cara proyectada en una pantalla improvisada delante del telón y escucha las risas del respetable ante sus sosas respuestas a la voraz entrevistadora, quien las acompaña con cachondos comentarios. La presencia de la cámara hace que más de uno se incomode. Y es que una cámara en el patio de butacas es un elemento extraño que causa inquietud y excitación, así como vuelve a recordarnos el medio televisivo en el que no hace mucho se desarrollaba la acción.

Tras esta telonera, comienzan los monólogos de la mano de Llum, personaje interpretado por Llum Barrera. Cada personaje adopta su nombre del de la actriz que lo interpreta, en un acto deliberado de crear complicidad, cercanía y veracidad a la historia. Tras el monólogo de Llum comienza una historieta que va a desarrollarse entre los monólogos y que junta a las cinco actrices en el escenario. Se trata de una especie de cómic sobre las relaciones virtuales, que actúa de vínculo entre monólogos, bastante superficial y que termina por transmitir la sensación de estar robándole tiempo a lo verdaderamente interesante, por lo que el público ha asistido al teatro y que es mantener una conversación unidireccional con cada una de las actrices.

En cuanto a los monólogos en sí, el guión resulta demasiado trillado. Le falta acidez, es poco innovador y está lleno de tópicos. Pero lo cierto es que la gente no para de reir, se lo pasa en grande y al final sale de la sala diciendo aquello de: “...muy entretenida...”. Y es que el valor se lo dan las interpretaciones, con unas actrices que saben llegar a su público (Nuria González está espectacular, con permiso del resto). Nos queda la duda de si en algún momento los monólogos y sus secuelas llegarán a su escenario natural, un bar o café, donde se puede ser todo lo ácido que se quiera y la actuación llega con toda su fuerza a la veintena de parroquianos allí congregados. Probablemente no, por razones obvias.