Principal / Se Levanta El Telón / 666


Autor: Yllana

Dirección: David Ottone

Actores: Fidel Fernández, Raul Cano, Joe O'Curneen, Juan Francisco Ramos

TEATRO ALFIL

Yllana cumple 15 años, y para celebrar este acontecimiento vuelve al Teatro Alfil con dos de sus espectáculos más representativos: Glub – Glub y 666.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Esta es la obra emblemática de Yllana, con la que se dio a conocer definitivamente al público y la que constituyó el inicio de una carrera exitosa, gracias a una propuesta teatral arriesgada, diferente y gamberra. Su humor negro y escatológico, su expresión corporal hiperdesarrollada, su afán de trasgresión, han contribuido a crear un estilo propio como compañía y un reclamo para el público.

666 se compone de varios sketch con un fino hilo conductor en el que se muestran pasajes de humor trasgresor, sin decir una sola palabra. Sonidos guturales, gestos, posturas, efectos de sonido, alimentan la galería de situaciones extremas e hilarantes que pueblan el espectáculo. Particularmente me dejó asombrado la capacidad mímica de algunos de los cuatro componentes de la obra, que puesta al servicio de un guión caótico y fuera de lo común proporciona un excelente resultado cuya máxima expresión es la risa y perplejidad continua que provoca en el público.

Con una puesta en escena básica, un montaje de sonido austero y unos juegos de luces elementales, Yllana consigue sacar el máximo partido y conseguir los efectos deseados en un alarde de imaginación digna de reconocer.

En cuanto a los personajes, a pesar de que como apuntaba al principio todo es aparentemente caótico e inconexo, cuentan con una identidad propia que persiste en cada uno de los sketch. Desde el tipo repugnante, creado para ser odiado por el público pero capaz de levantar aplausos y risas, pasando por el insulso, el gafitas despistado y abúlico, hasta llegar al “bueno” de la obra que sufre todas las desgracias, manifiesta anhelos y llega a mostrar su lado más oscuro.

No es mi intención reventar al espectador la obra, pero hay un par de sketch gloriosos, como las historias oníricas o las que apuntan al sexo, independientemente del golpe de efecto que es mostrar esos enormes pollones, que han constituido quizás el reclamo comercial, pero que probablemente sea el elemento menos representativo de la obra.

La estética del espectáculo goza de la agresividad más propia de la música tipo metal industrial y que en el teatro sólo ha adoptado grupos de vanguardia como La Fura. Antes de comenzar la obra en la sala se escuchan temas del Mutter de Rammstein, lo que se anuncia como un prólogo perfecto a esta singular representación, que aunque sea tópico decirlo, no va a dejar a nadie indiferente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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