Principal / Se Levanta El Telón / Bodas de Sangre

BODAS DE SANGRE
De: Federico García Lorca
Dirección: José Carlos Plaza

Con: Carlos Álvarez Novoa, Omar Azmi, Juan Cabrera, Pepa Delgado, Israel Frías, Fael García, Pilar Gil, Sonia Gómez, Marina Hernández, Ramos López, Ana Malaver, Toni Márquez, Noemí Martínez, Paca Ojea, F.M. Poika, Luis Rallo, Olga Rodríguez, Rafa Téllez, Consuelo Trujillo, Diana Wrana

TEATRO MARIA GUERRERO MADRID

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Bodas de Sangre cabría aplicarle la etiqueta de clásico contemporáneo, si el término no estuviera tan sobado. En rigor lo es. Federico García Lorca tejió un relato realista a la vez que alegórico, en un tono naturalista combinado con elementos simbólicos. Una historia popular que contiene buena parte de los elementos de las grandes tragedias. Hace poco volví a ver Las Troyanas de Eurípides y veía muchas similitudes en el desgarro de Hécuba, la ex reina de Troya, con el dolor, la ira, el resentimiento y la fortaleza de la madre de Bodas de Sangre. Quizás sea azaroso, quizás no, pero el caso es que en Lorca encontramos los grandes temas del teatro mostrados de una manera accesible al pueblo llano de su época, sin renunciar por ello al lirísmo. Creo sinceramente que Bodas de Sangre es el mejor exponente del teatro Lorquiano, un texto redondo en el que cada frase tiene su significado, cada objeto encierra una simbología y cada escena tiene una justificación dramática.

Con esa convicción acudí al Centro Dramático Nacional para ver un montaje dirigido por José Carlos Plaza en coproducción con el Centro Andaluz de Teatro. Como cabía esperar el montaje es perfecto en cuanto a la producción: una escenografía sencilla y austera pero a la vez majestuosa en la evocación de los espacios naturales; una iluminación naturista, precisa, bella; vestuario adecuado y generosidad en el número de componentes del elenco. Las canciones de la obra están interpretadas con mimo y naturismo. La coreografía, firmada por Cristina Hoyos, es sencilla, quizás demasiado para tan ilustre firma que además conoce a la perfección el montaje, pero sin duda efectista.

José Carlos Plaza ha optado por un montaje respetuoso con el texto de Lorca evitando cualquier tentación a la adaptación, algo natural dada la grandeza del libreto pero digno de agradecer. Sin embargo en la dirección de actores si que se aprecian decisiones arriesgadas de resultados irregulares. El tono de tragedia contagia las interpretaciones desde los primeros cuadros, convirtiendo la premonición en el primer capítulo del drama propiamente dicho. Los personajes aparecen afectados desde el principio, sus antecedentes les marcan de manera intensa y dejan entrever con su actitud el desenlace de la obra. Es curioso como por ejemplo el papel de la madre, fundamental en la obra, va perdiendo intensidad hacia el final cuando la tragedia le toca directamente. También hay tramos en que el tono de las actuaciones entra en perfecta consonancia con el drama lorquiano y hay personaje, como la criada, el hijo, el padre de la novia, las muchachas que nos transportan con facilidad al escenario al que el poeta quiso llevarnos. Entre los hallazgos, también se encuentra el tratamiento del calor asfixiante del verano andaluz, como un factor importante en la obra y palpable en todo momento por el espectador.

La parte más alegórica y simbolista de la obra está resuelta con cierto alarde tecnológico y condicionada por la inclusión de la voz de Ana Belén que musica los poemas de la luna sedienta de sangre. Su voz grabada obliga a la mendiga a usar microfonía en su diálogo con la luna, algo que para mi gusto debe ser un recurso de utilización restringida en teatro. No obstante el efecto ofrece un resultado aceptable y evocador de esa parte simbólica y terrorífica que hace aún más grande esta historia.

Siempre es un placer asistir a una representación de Bodas de Sangre, también ocurre con la propuesta del CDN, al que hay que alabar el gusto de recuperar a Lorca en su repertorio y hacerlo además con esta obra. El día que asistí a la función estaba lleno de adolescentes que a buen seguro fueron conducidos al redil del teatro por sus profesores. Temí una función difícil, interrumpida por el desinterés del forzado público, pero Lorca sigue conectando con el pueblo, también con el del s. XXI, porque su teatro es universal y Bodas de Sangre sigue conmoviendo, emocionando y haciendo vibrar a todo el que presencia este drama ubicado en la España rural de principios del s. XX e inspirado en hechos reales. Las cosas…

 

 

 

 

 

http://cdn.mcu.es
Daniel Vega