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SINOPSIS
Todo empieza
cuando el personaje protagonista
de esta historia, Ramón
Bilbao, director de cine, se
encuentra en una encrucijada.
Elegir entre las tres mujeres
de su vida. Su productora (y
esposa). Su guionista (y antigua
amante). Y su actriz (y nueva
amante).
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Desnudas es
una obra de teatro que recoge
los clichés de la televisión,
pero que a la vez supone una
vuelta a las esencias del teatro
popular cercano al vodevil,
eso si, pasado por el tamiz
de los códigos del lenguaje
audiovisual. Roberto Santiago
ha escrito una historia con
pretensiones lúdicas,
con la motivación de
hacer pasar al espectador un
buen rato con una obra que en
otro tiempo se hubiera clasificado
de ligera y que en la actualidad
nos huele demasiado a episodio
piloto de serie de televisión.
Las tramas se desarrollan con
sencillez dentro de la disparatada
propuesta argumental, los diálogos
son ágiles, como corresponde
a un experto en los formatos
televisivos actuales, y además
el montaje está plagado
de recursos que funcionan en
el escenario gracias en parte
a la complicidad de los actores.
La obra cuenta
con actores jóvenes,
desinhibidos, con un buen trabajo
de expresión corporal
y en algunos casos con gracejo
innato, que hacen digerible,
pasable e incluso agradable
el tránsito por esta
inverosímil historia
de enredos y equívocos.
Del elenco cabe destacar la
vis cómica de Cristina
Alcázar sobre todo gracias
a un trabajo serio de exploración
de sus cualidades de expresión
corporal al servicio de la comedia.
David Lorente ha hecho una lectura
acertada, tanto de su interpretación
como en la dirección,
de un montaje que explota al
máximo sus potencialidades.
Desnudas consigue
momentos francamente divertidos
y cumple con las expectativas
creadas. Es, en definitiva,
un montaje agradable e inofensivo,
pero que incide en la peligrosa
senda del contagio del lenguaje
y los códigos de los
productos televisivos al teatro.
El sello de la Paramount Comedy
no es baladí y el aroma
de las comedias que Roberto
Santiago ha llevado al cine
se deja entrever con facilidad
en la obra. Pero sin duda el
espectador que quiera pasar
un buen rato y no tenga demasiados
prejuicios a la hora de sentarse
en una butaca de teatro, disfrutará
de esta divertida representación. |



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