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EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS

Dramaturgia y dirección: Albert Boadella

Compañía: Els Joglars

Con: Xavier Boada, Dolors Tuneu, Pep Vila, Ramon Fontserè, Xavi Sais, Jesús Agelet, Ramon Fontserè, Minnie Marx, Pilar Sáenz

TEATRO ALBÉNIZ DE MADRID

Por ser conciso y tajante, y por si acaso no tienes ganas de leer toda la disertación que tengo en mente sobre esta obra, desde ahora te digo que es cojonuda. El Retablo de las Maravillas son dos horas y media, de lucidez escénica, divertidísima sátira, brillantez interpretativa e imaginación a borbotones, que no deberías perderte.

Els Joglars sigue apegado a la realidad y sin embargo esta vez han recurrido a Cervantes para encontrar la percha que les sirve de punto de partida para desplegar su sátira mordaz y certera sobre los temas les interesa. Ver ese proceso sobre el escenario es prodigio de sentido teatral y crítico. El grupo puede tener muy claras sus ideas, las cosas que no les gusta de esta sociedad, los temas que les hacen reaccionar, pero en ningún momento utilizan el teatro como mero instrumento de transmisión de esas inquietudes, sino que adscritos a este milenario arte, despliegan sus mejores técnicas. El Retablo es teatro puro y a través del respeto al teatro, Els Joglars lo engrandece exprimiendo sus recursos, elucubrando sobre sus posibilidades, aportando su imaginación.

El proceso lúdico de creación teatral del que habla Boadella se transmite perfectamente en el escenario, donde hay juegos de voces, juegos corporales y juegos que tienen que ver con la iluminación y la técnica, capitalizada por una gran pantalla electrónica que como artificio del retablo y de la alucinógena seta, hace las veces de ese túnel del tiempo. En definitiva y para acabar con la parte del lenguaje teatral de Els Joglars, es sorprendente como vuelven a demostrar que la investigación en las técnicas teatrales no tienen que pasar necesariamente por la vanguardia de códigos herméticos para aportar resultados imaginativos, originales, comprensibles por el público y al servicio del libreto al que dan vida.

En cuanto al contenido de ese libreto, referente a la trama y la sátira que Els Joglars pone sobre las tablas, uno sale de la obra siendo consciente que la compañía que dirige Boadella no ha perdido un ápice de sentido crítico, capacidad para el humor más satírico y que pese a sus años de teatro y reconocimiento popular, siguen siendo el referente del arte contestatario frente al poder y sus ramificaciones en la sociedad.

De nuevo lanzan sus dardos hacia las elites huecas de este país y hacia las estúpidas vanguardias que pretenden calar en la gente con la amenaza de que si no se aceptan, uno pueda ser considerado un ser vulgar, como en el Retablo de Cervantes se consideraba que si no se percibían sus maravillas no se era limpio de sangre o no se prevenía de matrimonio legítimo. El mundo no ha cambiado desde la época cervantina en el intento de muchos de vender humo a costa de la ignorancia y del miedo del personal a revelarse ante la dictadura de las elites y como tampoco es la primera vez que Els Joglars denuncia esta pauta: en la política tuvo su especial repaso en Ubu President, la oligarquía empresarial fue conveniente diseccionada en El Misterioso Caso de Mr. Floit y el sin sentido de cierto tipo de arte fue puesto de manifiesto en Daalí. En este Retablo se aumenta el rol de invitados a la demoledora crítica de la compañía y se le unen a los anteriores, religiosos milagreros y cocineros de prestigio.

Pero no menos interesante es como se presenta y desarrolla esta trama, que partiendo del entremés de Cervantes, nos embarca en una espiral que llega a nuestros días para conocer de esos ilustres y reconocibles menguados gracias a una sustancia alucinógena y de la apremiante necesidad del arlequín de mostrar que estos menguados, aquellos sin virtud reconocible ni aptitudes para nada, triunfarán en el futuro a base de vender esencias intangibles en virtud de una tropa ignorante que entra en el juego sin rechistar. Un artificio teatral válido, imaginativo, con unos nexos de unión psicotrópicos y maravillosos.

De entre las vanguardias que Els Joglars critica se ha dejado fuera al teatro. Era muy difícil hacer un repaso de todas esas porciones de nada bien envuelta que circula en el mundillo, por eso invito a mucho de los creadores de teatro actual a que se pasen a ver este retablo, porque en él hallaran una doble lección.

No me gustaría despedir esta crónica sin hacer mención al trabajo de los actores, pero francamente, no se muy bien como expresar el buen hacer de este grupo dotado de inteligencia interpretativa, perfectamente conjuntado y capaces de explorar cualquier recurso que se les ponga a su alcance. Ellos contribuyen activamente a que este Retablo se convierta en una auténtica Maravilla, logrando que el humo se vuelva corpóreo, sólido y de auténtico deleite colectivo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.elsjoglars.com