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EN UN LUGAR DE MANHATTAN

Dramaturgia y dirección: Albert Boadella

Compañía: Els Joglars

Con: Xavier Boada, Dolors Tuneu, Pep Vila, Ramon Fontserè, Xavi Sais, Jesús Agelet, Ramon Fontserè, Minnie Marx, Pilar Sáenz

TEATRO ALBÉNIZ DE MADRID

Mi debilidad por el teatro de Els Joglars es confesa y desde hace algunos años procuro no perderme ningún montaje de la compañía encabezada por Albert Boadella. Ahora nos presentan “En Un Lugar de Manhattan” una obra que surge por un encargo de la Comunidad de Madrid, parece que directamente por su presidenta, Esperanza Aguirre, cosa que no deja de sorprenderme aunque favorablemente. No se si tendrá que ver con la oposición de Boadella al proyecto nacionalista y la implicación de la izquierda catalana en él. O con la creación de esa plataforma junto a otros intelectuales como Félix de Azua, Arcadi Espada, etc., para protestar por la deriva nacionalista de Catalunya e intentar formar un partido político de corte progresista y no nacionalista. Pero sean cuales fueren las razones extra-culturares del encargo, la elección de Els Joglars para realizar un montaje de teatro que conmemore el IV centenario de la publicación del Quijote, parece de lo más acertada desde un punto de vista meramente artístico: por una parte porque el último montaje de la compañía, El Retablo de las Maravillas, demostró que la compañía tiene recursos, perspectiva, gusto y sentido analógico-crítico para interpretar a Cervantes en clave actual, sin que por ello se pierda en un ápice la genialidad de su obra. Por otra parte, está sobradamente demostrado que Els Joglars es una de las compañías más solventes, ingeniosas, críticas, originales y depuradas técnica y artísticamente de nuestro teatro contemporáneo.

Con este convencimiento acudí al Teatro Albéniz de Madrid, sin disimular cierta emoción por estar ante un nuevo montaje de Els Joglars y para disfrutar de este particular homenaje al Quijote. Un homenaje que no se resiste a la crítica del revisionismo de este clásico de la literatura, lo que le da a Boadella un nuevo argumento para cargar contra las vanguardias que tanto le incitan a la sátira. En ese aspecto En Un Lugar de Manhattan, recoge las constantes del teatro de Els Joglars, no sólo por su particular vendetta frente a las expresiones artísticas rupturistas e incomprensibles, sino porque también retoma los puentes que establecen los clásicos con la crítica a la realidad actual o especiales fijaciones como esa exaltación del folcklore catalán como seña de identidad, que ya fue objeto de sus ironía en montajes anteriores, especialmente en "La Increíble historia del Dr. Floit & Mr. Pla".

Lo mejor de la obra es que el ingenio de Boadella como dramaturgo vuelve a relucir en escena y el trabajo de los actores sigue siendo impecable, porque denota una preparación meticulosa en expresión corporal, voces e interpretación y porque la compañía se ha consolidado como un engranaje de precisión interpretativa, que aprovecha al máximo las virtudes de sus componentes. Ramón Fontserè vuelve a estar inmenso, Pep Vila, al igual que en “El Retablo”, es el escudero perfecto y las aportaciones de Xavier Boada, Xavi Sais, Dolors Tuneu, Jesús Agelet, Minnie Marx, Francesc Pérez y Pilar Sánchez son imprescindibles para este montaje, que quizás sea el que más vocación coral tiene de los puestos en escena por la compañía.

Por contar algunas pequeñas decepciones del montaje, quizás está sea una obra en la que el ritmo al que nos tiene Els Joglars se ralentice un poco y en el que los sketch estén incluidos con más artificiosidad, dado que parece predeterminado que algunos pasajes del Quijote (La Aventura de los Galeotes, el yelmo de mambrino, los turcos y la berbería…) eran de referencia inevitable para la Boadella. Algunos de estos engarces son algo forzados, otros están hechos con un ingenio que minimizan la impresión anterior. También la escenografía es más simple y funcional que en otras ocasiones, pero en cambio hay una gran labor de vestuario y una inteligente y visual utilización de las impresionantes armaduras que aparecen en la obra.

Dice Boadella que ya no quedan Quijotes en España, que esa impronta soñadora, justiciera y un poco desvariada se ha borrado de nuestra esencia en aras de actitudes más mundanas y probablemente más mezquinas. Quizás tenga razón y este Quijote tan especial, es una divertida, disparatada y a la vez lúcida argumentación de esta afirmación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.elsjoglars.com