|
SINOPSIS
Un salón
inglés dónde una
pareja inglesa, con zapatillas
inglesas, junto a un chimenea
inglesa, realiza una parodia
de una conversación inglesa
de sobremesa, con intervalos
de silencio inglés.
Yllana ofrece
su particular visión
de este divertidísimo
clásico del teatro del
absurdo, fusionando el disparatado
diálogo con la permanente
exploración, que caracteriza
a la compañía,
en el campo de clown, el teatro
físico y la comedia más
alocada.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
El teatro de
lo absurdo vuelve a Madrid de
la mano de su más insigne
representante, el rumano Eugene
Ionesco. La Cantante Calva es
el paradigma de este movimiento
vanguardista basado en el sin
sentido de la condición
humana que se manifiesta sobre
todo en situaciones ridículas
y en diálogos increíbles.
El montaje
que ahora presenta Yllana, grupo
teatral que se considera muy
influido desde sus orígenes
por Ionesco, es redondo. Redondo
porque Yllana entiende la obra,
disfruta con su texto y les
ha inspirado una puesta en escena
ágil, divertida y capaz
de hacer conectar al espectador
con el absurdo del libreto.
Un absurdo que en este caso
integra, que nos hace encontrarnos
bajo el árbol de lo incomprensible
sin que tengamos la tentación
en ningún momento de
abandonar sus sombra desternillante,
ingeniosa y sorpresiva.
El absurdo
de esta Cantante Calva vive
en simbiosis con el humor más
productivo, aquel que hace participar
emocionalmente al espectador
y que provoca la reacción
más preciada que es la
carcajada. Jugando con el potencial
de la falta de conexión
en la comunicación de
los personajes, Ionesco nos
propone un juego nuevo y sorprendente,
que en el caso de la representación
de Yllana aceptamos sin rechistar
y eso que los diálogos
provienen de algo tan exótico
como “los tópicos
de manuales de enseñanza
de idiomas, que se va transformando
progresivamente en un ataque
al lenguaje”. En esa labor
de adhesión sin fisuras
a la obra, tiene mucho que ver
el trabajo de los actores que
han asumido el arriesgado reto
de convertirse en personajes
absurdos y lo han hecho con
total convencimiento. Están
sencillamente magníficos
y su trabajo es fundamental
para lograr el éxito
de una obra, a priori, muy difícil
de interpretar de modo efectivo.
A esa efectividad
también contribuye una
concepción escénica
sencilla, pero tremendamente
eficaz. Un gran sofá,
juegos de luces, música,
voces en off, doblajes etc.
son recursos que van apareciendo
combinados en la obra de manera
hábil y efectiva. Las
coreografías que tanto
gustan a Yllana, logran captar
la esencia del absurdo y se
convierten en piezas memorables
por si solas.
Como veis,
me he divertido con esta Cantante
Calva, que sigue peinándose
de la misma manera. |



|