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LA RETIRADA DE MOSCÚ

De: William Ncholson

Compañía:Versión de Nacho Artime. Dirección Luis Olmos

Con: Toni Cantó, Gerardo Malla y Kivi Manver

CENTRO CULTURAL DE LA VILLA del 16 de septiembre al 30 de octubre

SINOPSIS

Alice y Edward forman un matrimonio rutinario y convencional. Llevan juntos casi cuarenta años. Tienen un hijo Jaime que viene a visitarlos y se entera de que el matrimonio de sus padres va a pique.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE…

La Retirada de Moscú es una obra que se sostiene sobre un sólido texto en el que William Nicholson conjuga experiencias personales con ágiles reflexiones, hilvanado todo con un fino sentido del humor que raya la ironía. El texto es bueno, los actores también, con lo cual la obra además de digerible es degustada por el público que es capaz de introducirse gustoso en una ruptura matrimonial, que más que nada es la crónica de un hastío vital.

El título de la obra hacer referencia al libro que lee y relee el marido de esta historia y que trata de la retirada de las tropas napoleónicas tras el fracaso de la campaña rusa. En ese episodio histórico se ilustra el desastre con escenas dantescas del retiro, se habla de la vergüenza de la derrota, se narra el instinto de supervivencia que hace a los soldados egoístas y se describe ese frío en las entrañas que les acompañará por siempre. Todos esos paralelismos están perfectamente trazados con la narración de la ruptura entre un hombre que ha encontrado una relación mejor y una mujer soñadora que se resiste a la retirada, una historia que además, cuenta con la presencia doliente de un hijo, un testigo débil y forzoso del desastre.

Durante hora y media Nicholson es capaz de agitar la coctelera de las emociones con buen pulso. La obra deja al espectador reír, emocionarse, pensar, elucubrar y disfrutar con los diálogos de manera natural, de apariencia casi espontánea. Sin que exista un papel protagónico claro, el personaje de Alice (Kiti Manver), es el que transmite sensaciones más intensas. Es un personaje que evoluciona, porque es el que más sufre. Su apasionamiento, su capacidad de ilusión, esa cierta ingenuidad cercana a la enajenación, le convierte en un personaje frágil, quebradizo, pero que precisamente sorprende por su evolución y la extraña templanza que va adquiriendo. También se da la circunstancia de que el personaje es defendido por esa excelente actriz llamada Kiti Manver, que siempre es una grata caja de sorpresas de recursos interpretativos, sin confeti, pero con raudales de talento.

William Nicholson, que es un escritor de éxito para cine (Tierras de Penumbras, Gladiador…), nos propone un teatro basado en el texto, en el desarrollo de una trama, en unos diálogos trabajados con habilidad y buen oficio. Aunque estas premisas parezcan una obviedad, es grato encontrarse con una obra contemporánea que las sigue, las respeta y sabe sacarles jugo. Nacho Artime y Luis Olmos, lo han sabido ver y nos proponen una versión interesante, atractiva y en ocasiones, vibrante.