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SINOPSIS
El hombre3
(hombre cúbico) ha recibido
las llaves de su nuevo hogar,
y maleta en mano se dispone
a instalarse en él. Nada
más abrir la puerta se
percata de las dimensiones del
sitio donde va a vivir a partir
de ahora: un espacio de poco
más de un metro cúbico.
Lejos de sorprenderse, sino
al contrario, asumida esa circunstancia
tan común en nuestros
días, se dispone a hacer
su vida cotidiana; tan cotidiana
como la de cualquiera... pero
que para el hombre3 se va a
convertir en un verdadero reto
de dimensiones épicas.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Érase
un hombre en un metro cúbico
encerrado. Así de sencillo,
así de complejo. Ese
es el planteamiento que nos
propone Fernando Sánchez
Cabezudo, para este original
montaje.
Este espectáculo
de dimensiones reducidas ofrece
sin embargo grandes momentos
de humor gestual. A caballo
entre el teatro de los absurdo,
la estética del personaje
a lo Charlot y un humor que
recuerda el del cómico
inglés, Mr. Bean.
Lo mejor es
el resultado de esa mezcla entre
el reducido espacio físico,
la mímica del actor y
las proyecciones de video digital,
que se integran a la perfección
al servicio de la imaginación
que destila el espectáculo
Su intención
parece meramente lúdica
y de divertimento. Pero el montaje
no está exento de cierta
crítica, comenzando por
el presupuesto inicial, el de
que alguien tiene que comprar
un piso de un metro cúbico
ante el disparate del precio
de la vivienda, o el angustioso
sketch en el que entran en juego
los medios de comunicación
como portadores de malas noticias
para la humanidad.
Sin palabras,
con a penas algún balbuceo
y utilizando el cuerpo como
medio de expresión, Fernando
va más allá de
provocar hilaridad fruto de
la interacción inmediata
que posee el espectáculo,
además, provoca al espectador
una especie de sentimiento de
ternura y adhesión a
la inocencia del habitante de
ese metro cúbico.
La única
pega que se le puede poner a
este espectáculo es que,
en una triste manifestación
de coherencia, el espectáculo
goza también de una reducida
duración, apenas 50 minutos
que dejan al espectador con
ganas de más.
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