|
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Pasear por
la Gran Vía de Madrid
es, desde hace unos años,
cómo hacerlo en una de
las avenidas de Broadway donde
los neones y carteles de casi
10 metros de altura hacen las
delicias de los más pequeños
que, aunque estén en
pleno agosto, creen haber vuelto
a la Navidad con tantas lucecitas.
Sí señores,
el musical está en auge.
Cientos de productoras se “alían”
para llevar a cabo proyectos
innovadores, nunca vistos, que
se salen de lo convencional.
Hace cinco años un musical
era algo difícil de ver,
y más si exigíamos
un mínimo de calidad,
pero hoy el abanico de opciones
es tan amplio como nuestro bolsillo
esté dispuesto a dar
de sí y nosotros estemos
dispuestos a soportar.
Clásicos,
remakes, obras de autores españoles
cuyos diálogos se ven
introducidos en pentagramas
a la fuerza(con el consecuente
resultado catastrófico),
o novelas dieciochescas a ritmo
de opera rock, son algunas de
las opciones de la cartelera
musical madrileña que(como
en las mejores familias) eclipsa
pequeñas joyas dignas
de ser representadas en cualquiera
de eses grandes teatros con
menos presupuesto y muy alta
calidad.
De nuevo volvemos
a un pequeño teatro de
culto donde cualquier espectáculo
es, casi siempre, acertar: el
teatro Alfil. El escenario oficial
de Imprevis e Yllana deja hueco
a nuevos proyectos, en este
caso de la mano de la compañía
Ron la lá: Mi Misterio
del interior.
Una visión
actual e irónica del
ser humano desde el convencionalismo
social y la continua pregunta
de ¿quién soy
yo y que hago aquí?;
Incluso: ¿a dónde
estoy yendo?, para que el espectador
piense, lo justo, con una sonrisa
en la cara, en todo aquello
que nos quiebra la cabeza, aderezado
con unas espectaculares voces
masculinas (cinco, concretamente)
que narran, pasando por diferentes
estilos musicales, multitud
historias que te pueden pasar
a ti (bueno, casi), acompañados,
como máximo, por una
guitarra y un teclado.
Si bien es
cierto que de los sketches que
realizan alguno se les queda
cojo por la temática
elegida o por la falta de claridad
del argumento, el resto son
perfectos tanto textual como
interpretativamente. Música,
mucho humor, infiltraciones
entre el público, que
llega incluso a dudar de sus
propios conocimientos, interacción:
baile, tiro al tuno (su versión
particular del popular tiro
al blanco de las ferias) y canciones
en las que más valdría
haberse quedado callado.
Ron la lá
lleva diez años trabajando
sobre escenarios españoles
con numerosos premios con su
primer espectáculo Si
dentro de un limón metes
un gorrión, el limón
vuela . Interpretada por actores
desconocidos a primera vista
pero que han participado en
montajes como Monty Phyton.
Este es el caso de Juan Cañas
que, junto a Álvaro Tato,
otro de los actores, es culpable
de un texto tintado de humor
negro en ocasiones y de dulzura
en otros. Voces destacables
las de Daniel Rovalher (que
interpretativamente se lleva
la palma) y la de Diego Morales,
el alterno. La gestualidad de
Iñigo Echevarria y el
dominio de la guitarra española
y la variación vocal
de Miguel Magdalena “Perilla
de la Villa”, completan
un espectáculo que, aunque
sobrio en escenografía,
está cargado de detalles
y toques de color a lo largo
de casi dos horas que pasan
volando. Según ellos
es “un coctail de cinco
actores con problemas de identidad,
un buen chorro de humor inteligente,
teatro y música en vivo
y un ingrediente secreto: mucha
cara dura”. El músico
argentino Yayo Cáceres
se ha encargado de dirigir a
estos 6 actores(cinco en escena)
para llevar a cabo una propuesta
original y divertida en el “off-Madrid”,
donde de lo único que
te arrepientes es de no estirar
más el bolsillo para
llevarte el disco de los chicos.
|




|