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SINOPSIS
Los mejores
sketches de Monty Python –
los representantes y maestros
del humor absurdo, surrealista
e ingenioso – un grupo
que llegó a estar prohibido
en nuestro país y que
sorprendió a todos con
sus series de TV y películas
como La Vida de Brian o El Sentido
de la Vida , entre otras, y
que ha marcado el humor y la
manera de hacer de muchas de
las compañías
teatrales y cómicos de
nuestro país.
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Monty Python
Flying Circus daba título
a la célebre serie de
televisión que protagonizaba
este grupo de cómicos
irreverentes y con el surrealismo
por bandera. De la historia
de Monty Python, poco se puede
decir de nuevo, sobre todo cuando
se les puede calificar de uno
de los primeros grupos cómicos
de culto, con perdón
de los Hermanos Marx. Su trayectoria
está jalonada de memorables
e hilarantes obras para cine
y televisión y sus seguidores
por todo el mundo se cuentan
por legiones.
Sin encontrarme
entre los fanáticos de
Eric Idle, Michael Palin, John
Cleese, Terry Gilliam, Terry
Jones, Graham Chapman, siempre
he reconocido el buen hacer
de esta pandilla de bufones
tocapelotas, que pasaron de
las convenciones en aras de
un humor original, disparatado
e irreverente, aunque a muchos
les pesara. Aún recuerdo
los largos años de censura,
incluso después de la
muerte del innombrable, que
sufrió la Vida de Brian,
que hasta bien entrados los
80, ni siquiera se dobló
al castellano.
Ahora se presenta
en Madrid este montaje que pretende
rememorar los mejores sketchs
de el programa de televisión,
ese circo ambulante que se produjo
a finales de los 60 en Gran
Bretaña. El montaje aúna
a dos de las productoras emblemáticas
en el Teatro Alfil, Imprebis
e Yllana, que han puesto su
talento en conjunto para hacer
un espectáculo digno
de los cómicos a los
que homenajean. Diálogos
surrealistas entre Miguel Ángel
y el Papa, extraños dejaveaus,
chistes mortales de necesidad,
ex-loros, concursos televisivos
masoquistas, jueces pervertidos,
gansters en el ejercito, giris
avergonzados en busca de un
viaje de placer, son algunos
de los sketch salidos del imaginario
Python que nutren el espectáculo.
La verdad es que los actores
de ambas compañías
captan perfectamente el reto
que tienen ante sí y
parecen haber encontrado el
acceso a la dimensión
de los Monty Python, con todas
las cautelas y respeto que merecen
los homenajeados. Los cinco
actores realizan un impecable
ejercicio de dinamismo, en un
frenético montaje donde
caracterizaciones se suceden
sin pausa, arduo trabajo que
además se subraya con
la indudable chispa y vis cómica
de sus protagonistas. Una escenografía
imaginativa, un vestuario y
atrezzo digno y esas dosis audiovisuales
del programa original con el
inconfundible aroma setentero
de los Python, hacen el resto.
El único aspecto que
pude ser criticable del montaje
es la precariedad con la que
los actores acometen las perlas
musicales de los sketch, que
cuentan con un sonido claramente
inadecuado.
En definitiva
lo que ofrece el espectáculo
es una hora y media de diversión,
lo que en el teatro de las últimas
temporadas, es decir mucho.
El montaje es francamente divertido.
los sketch están bien
montados y su alternancia es
absolutamente trepidante. Un
saludable acierto teatral de
ambas compañías,
que han sabido ver que cuando
no hay nada que nuevo que ofrecer,
lo mejor es emular a los grandes. |



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