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SINOPSIS
Sonetos de
amor y... otros delirios conecta
imaginariamente el mundo shakesperiano
de los Sonetos y el Sueño
de una noche de verano con la
realidad cotidiana de un pequeño
grupo teatral contemporáneo,
haciendo del proceso de búsqueda,
ensayo, acierto y error el resultado
mismo de la pieza.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
El cine y la
literatura son artes muy dados
a hablar de si mismos. El teatro
no tanto, por eso esta obra
que podemos tildar de meta-teatro
tiene un punto de partida curioso:
un grupo teatral que prepara
apresuradamente una versión
de El Sueño de una Noche
de Verano, mezclada con los
Sonetos de amor de Shakespeare.
Los miembros del Teatro del
Temple nos muestran las intimidades
de un montaje marcado por la
personalidad y los conflictos
de los actores, ahondando en
ese tópico del carácter
excéntrico de los que
se suben a un escenario o dirigen
una función.
La obra refleja
por tanto el proceso creativo
de la puesta en escena de un
montaje aliñado con los
conflictos entre los actores
y el director. La credibilidad
que consiguen los miembros de
la compañía en
este constante ejercicio de
desdoblamiento va conquistando
poco a poco al espectador, que
se ve atrapado entre dos planos
de irrealidad gracias a un logrado
trabajo actoral. De paso volvemos
a enredarnos en el mundo shakesperiano,
un mundo denso, poético,
evocador, plenamente sensitivo.
Es cierto que
en ocasiones la obra corre riesgos
al introducir constantes vueltas
de tuerca a las historias que
vemos sobre el escenario: la
de los actores, la del celebérrimo
dramaturgo, la de las obras
de Shakespeare. Esa confusión
de planos justifican el termino
“delirio” del título
del montaje y exige de un esfuerzo
suplementario del espectador,
que acepta de buen grado en
cuanto se zambulle en la obra.
Con una escenografía
simple, funcional e imaginativa
y con recursos limitados, los
actores del Teatro del Temple
consiguen sin embargo una función
plena, en ocasiones muy divertida
y llena de interés, que
al final deja un buen sabor
de boca al que acude a verla.
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