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Cuando oigo
en las noticias: su compañero
sentimental. bla, bla, bla…
sé que hablan de algún
suceso trágico para una
mujer: asesinato, en la mayoría
de los casos. Si la fémina
tiene suerte: lesiones que la
han llevado de cabeza al hospital;
cuchilladas o golpes que no
han llegado a matar su cuerpo;
pero sí, su alma femenina
y su fe en la justicia.
Su compañero
sentimental, un eufemismo en
moda, despectivo y poco respetuoso
con la realidad de las parejas.
Y mucho menos con la realidad
del diccionario. Un compañero
sentimental termina siendo sinónimo
de gente de mal vivir que pega
a su “hembra” sin
escrúpulos.
Quizá
por eso, se le niegue la pensión
a la mujer que ha estado amancebada
con un militar. Quizá
por eso, al PP le da vergüenza
consentir este tipo de relaciones
dentro de las filas de “su”
ejército. Así
obra en consecuencia para que
tomen nota el resto de sus asalariados.
Deben de pasar por la vicaría
cuanto antes.
Jamás
hubiera pensado que me pondría
algún día a defender
a alguien del entorno de los
uniformes y las banderas. Pero
aquí estoy: tratando
de indagar por qué tiene
más derecho y más
valor una firma o rúbrica
en un papel del Estado o de
la Iglesia, que la firma del
amor, la convivencia, los hijos…
Claro, podría
decir, que se han metido en
camisas de once varas, que a
quién se le ocurre (siendo
la institución recalcitrante
y símbolo y parte de
un Gobierno de derechas) vivir
en la misma casa y dormir en
la misma cama sin la bendición
de Dios, de los curas, y de
sus superiores.
Dicen los familiares
de los militares muertos del
Yak42 que piden justicia y responsabilidades
del accidente del avión.
Las viudas sin los papeles matrimoniales
en regla piden su pensión.
También manifiestan que
hay cosas que no sacan a la
luz de los medios de comunicación
por respeto a la institución
del ejército y su sentido
de obediencia. Después
de ser apaleados por el ministerio,
por su cabeza visible: el impresentable
Trillo, yo me pregunto qué
lealtad aún les deben...
Todavía no se rinden
y evidentemente es buen síntoma.
Críticas y protestas
alrededor del ejército,
en los intestinos del ejército.
No está del todo mal.
Pero sigo preguntándome
¿Por qué se utiliza
este término compañero
o compañera sentimental
en los medios de comunicación?
Ya sé que a los periodistas
les dan una fórmula,
una frase, un mal adjetivo,
y lo repiten y lo repiten como
el ajo en la comida. Sin embargo,
imagino que estas consignas
vienen de algún sitio.
Las palabras no son del todo
inocentes…
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