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INGENUO ORWELL

 

A mediados del siglo pasado, George Orwell imaginó el planeta Tierra bajo el dominio de un tirano omnipresente y cuyo eslogan era el inolvidable El Gran Hermano te vigila.

La población estaba tan terriblemente aborregada que hasta se habían dejado robar el idioma.

Los países siempre estaban en guerra, pero los ciudadanos sólo oían hablar de victoria por sus telepantallas. Porque todas las casas de aquel mundo que Orwell situaba en 1984 estaban dotadas de una telepantalla. Un aparato que jamás podía ser desconectado y cuyo volumen no podía nunca descender del nivel audible. Estaba prohibido.

Pocos años antes de publicarse 1984, Goebbels regalaba al mundo su incontestable fórmula propagandística: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Sin duda el ministro nazi fue una importante influencia para Orwell, que comprendió que el inmenso poder del Gran Hermano debía residir sobre sus tentáculos informativos. La vigilancia era casi innecesaria entre una población aborregada. Cuando se dispone del tiempo y los medios (y se carece de los escrúpulos) para repetir algo mil veces a toda la población, no hace falta vigilar nada. Basta con convencernos a todos de que España va bien.

Esta mañana he tomado el autobús que enlaza, en pocos minutos, San Lorenzo de El Escorial con la estación de tren de El Escorial, en Madrid. Por los altavoces sonaba la radio. A todo trapo. Después, he tomado un tren de Cercanías hasta la capital. Una hora de trayecto escuchando una arbitraria mezcla de clásicos: El Danubio azul seguido de la Danza del sable; luego El cisne de Saint-Säens, y después El vuelo del moscardón. Algo así como un cóctel de orujo con Baileys.

Al bajar del tren, he tomado el Metro. En el andén, cinco telepantallas y una batería de altavoces me han obligado a escuchar varios anuncios disfrazados de reportajes. En el vagón, el ataque ha continuado.

Al llegar a mi destino, mis oídos habían sido violados durante una hora y media. ¿Cómo es posible que yo, que vivo en un pueblo, que no compro periódicos, que no veo la televisión ni escucho la radio, conozca nombre y apellido de la última superestrella del fútbol, y hasta sepa a qué se dedica su mujer?

En 1984 no faltó quien se riera de “la ingenuidad” de Orwell al imaginar un mundo tan mostrenco. A mi modo de ver, veinte años escasos no es demasiado margen cuando se trata de adivinar el futuro. Y hasta el nombre de uno de sus personajes ha sido vampirizado por una de las basuras que nos contaminan la mollera desde la tiranía de las telepantallas.

La conclusión está clara: España va bien, Irak mejor… Y lo más importante: ¡Ya ha empezado la liga!

LINKS:

http://www.philosophia.cl/biblioteca/orwell/1984.pdf

http://www.sapiens.ya.com/netsurvivor/personajes/personajes_eje_generales/Goebbels.htm

http://www.ctv.es/USERS/fnff

http://www.aznar.net