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Últimamente,
tiene una gran difusión
y está de actualidad
todo el tema relacionado con
la memoria histórica.
Multitud de excavaciones son
llevadas a cabo en todo el país,
monumentos y placas en honor
a los republicanos desaparecidos,
se realizan mesas redondas,
charlas, exposiciones y demás
actos. También se han
editado muchísimos libros
y revistas concernientes a la
memoria histórica y se
han constituido asociaciones
sociales para promover las investigaciones.
Creo que es
de justicia conmemorar aquella
cultura popular que el franquismo
asoló encarcelando, torturando
y asesinando a poetas, pintores,
escultores y demás artistas
republicanos. Sus obras fueron
censuradas y condenadas al olvido.
Libros, dibujos, etc.
Me gustaría
rendir un sentido homenaje y
recordar algunos nombres olvidados
y que la mayoría de nuestros
contemporáneos ignoran.
Machado, García Lorca,
Picasso o Hernández,
lograron traspasar el gran muro
de la ineptitud del régimen
y sus obras llegaron hasta nuestros
días. Pero otros no tuvieron
tanta suerte y en muchos casos,
sus obras murieron también
con ellos. Empezaré por
citar a dibujantes como Ramón
Acín, artista vanguardista
fundador de varias revistas
culturales, expuso su obra en
diferentes lugares no sin sufrir
el boicot fascista. De ideología
anarquista, fue fusilado en
agosto del 36.
Otro pintor
asesinado por el régimen
fue Vicente Urdaniz, pintor
y médico. Fundador del
ateneo popular de Zaragoza.
Quizá
uno de los más reconocidos
en aquella época, a nivel
europeo, fue Helios Gómez.
Pintor, muralista y ceramista
sevillano. Expuso en las principales
capitales españolas y
también de Europa. Ingresó
varias veces en prisión
por su militancia republicana
y comunista, Editó carteles
para el PCE, los anarquistas
y los republicanos. Al estallar
la guerra lucha en Barcelona
en las barricadas y se adhiere
a la Alianza de Intelectuales
Antifascistas. Es nombrado Comisario
Político y Cultural.
Publicó varios libros
de dibujos e ilustró
el Mundo Obrero. Murió
debido a su situación
penitenciaria en febrero de
1956 en Barcelona. También
tuvieron mucho eco las obras
de pintores como Ricardo Bernardo
Pérez, Emilio García
Noriega o Luis García
Robés.
En la literatura,
destacan algunos nombres como
el de José María
Alvariño, Poeta y tipógrafo
cordobés. En 1935 editó
el libro Canciones Morenas,
premiado y reseñado en
Córdoba y Andalucía.
Fue asesinado por miembros de
la falange cuando tenía
preparado su libro de versos
El campesino.
Igualmente
poeta fue el gallego Roberto
Blanco Torres, además
de periodista y crítico
de arte. Colaboró en
multitud de medios de comunicación
y fue designado Gobernador Civil
de Palencia. En el verano del
1936 fue encarcelado y paseado
en octubre del mismo año.
Enterrado en una fosa común
aún no localizada. Algunas
de sus obras fueron Orballo
da media noite, recopilación
poética de 1929 y De
esto y de lo otro, recopilación
periodística de 1930.
Manuel Ciges
Aparicio, escritor, periodista,
crítico de arte y político
republicano valenciano. Se le
ha inscrito como uno de los
componentes más desconocidos
de la Generación del
98, donde aportó abundante
poesía. Asesinado el
4 de agosto de 1936 por dos
falangistas cuando desarrollaba
el cargo de Gobernador Civil
de Ávila. De su amplia
obra podemos destacar, El libro
del cautiverio (1903), El vicario
(1905), El libro del hospital
(1906), El libro del cuartel
y la guerra (1906), El libro
del periodismo y la política
(1907) entre otros.
También cabe recordar
escritores como Vicent Miquel
Carceller, el malagueño
Alfredo Cabello Gómez,
el granadino Joaquín
Amigo, etc.
Se me quedan
en el tintero y en la memoria
muchos otros artistas con una
obra y una historia digna de
ser rescatada. Como el escultor
y grabador Francisco Pérez
Mateo, Alfredo Torán
y Olmos, también escultor,
el compositor Antonio José
Martínez Palacios o intelectuales
como Isidoro Acevedo, José
Díaz Fernández,
José Herrera Petere y
un largo etcétera. Esta
información puede estar
en nuestra mano en un medio
tan cercano en nuestro tiempo
como internet, ahí se
puede buscar estos y otros nombres
y consultar sus biografías
y sus obras.
Quizá
haya artistas que sólo
perduran en la memoria de unos
pocos y por desgracia, su recuerdo
irá muriendo lentamente
y no podremos saber quiénes
fueron y qué hicieron.
Sin duda, la memoria histórica
de la cultura popular se merece
que le dediquemos nuestros esfuerzos,
rescatar nombres, vidas y obras
de los artistas que fueron borrados
del panorama cultural de nuestro
país por la dictadura
franquista y recordar, enseñar,
publicar y desempolvar todo
lo olvidado.
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