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Hace más
de quince años se disparó
la venta de prendas piratas,
prendas de baja calidad en la
mayoría de los casos
y que mediante burdos engaños
se hacían pasar por los
modelos originales; años
después empezamos a darnos
cuenta de que era más
importante la calidad del producto
que la propia marca en si (en
algunos casos las imitaciones
superaron a los líderes).
Hoy en día,
salvo los contenidos extras
(carátulas impresas a
doble cara, libretos informativos
y CDS serigrafiados originalmente)
la música que encontramos
en un CD pirata es exactamente
la misma que podríamos
encontrar en un CD original.
En la actualidad son las ventas
de discos piratas las que se
han disparado, junto con las
descargas ilegales desde la
red; algunos consumidores argumentan
que, ya que se les cobra el
canon incluido en el precio
de los CDS vírgenes,
se sienten legitimados al pirateo,
otros piden que se bajen los
precios de los discos porque
piensan que los músicos
ganan demasiado.
¿Qué
pasaría si los aficionados
que asisten a los campos de
fútbol practicaran la
violencia contra la que se destina
parte del precio de la entrada
que pagan?, ¿qué
vale más un CD original
o una entrada de fútbol?,
¿acaso no ganan más
muchos futbolistas que la mayoría
de los músicos?. El artista
es en la base un ser humano
que, como cualquier otro, debe
satisfacer sus necesidades básicas,
resueltas éstas pondrá
a nuestra disposición
su arte, que fluye sin horario
ni condiciones. La tarea creativa
necesita dedicación y
recompensa suficientes como
para poder mantenerse en pie,
el artista que no disponga de
estas dejará de crear
progresivamente, en algunos
casos optará por el mínimo
esfuerzo ya que el beneficio
esperado será mínimo.
En definitiva, sin dedicación
ni recompensa la creación
será cada vez peor e
incluso desaparecerá,
solo sobrevivirá el artista
que, sustentado en un trabajo
alternativo y correctamente
remunerado, se dedique al arte
como si de una afición
se tratara.
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