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UNIFORMAROS

 

Entra la iglesia católica-apostólica-romana a galope por las aulas. Guerra Santa.

Venden la educación como laica e imponen sus creencias religiosas. Las de los gobernantes, claro: las del poder del Estado. Es fe. Que el pueblo recupere la fe en los misterios de su religión y se dedique a recorrer los miles de iglesias a su alcance. Que el pueblo (palabra en desuso) ocupe su tiempo en el comercio descarnado de las marcas, en el marketing de las bodas, en las manipulaciones televisivas y en los sermones de los vicarios, curas, obispos y demás especímenes, programados para ocultar sus monstruosos pecados mientras obligan a la gente a agachar la cabeza. Siempre con sutilezas taimadas. Vamos, que te hacen un favor. Te clavan la puntilla en la nuca: por tu bien y el de la humanidad.

Instaurar el uniforme en los colegios es otra constatación de la derechización del mundo. No digo solamente de España.

La sublimación de la imagen. La era de la estética. En ella estamos sumergidos como los peces de un acuario: sin navegación libre por mares y océanos. La imagen pepera que uniforma el urbanismo de las ciudades desde hace ya unos cuantos años. El gusto frío y grandilocuente del Imperio. El granito gris por todas partes.

No es casualidad. Ni mal gusto de los ingenieros. Responde a un plan. Todo responde a la lógica de la dominación. El estilo hitleriano bajo nuestros pies y ante nuestros ojos.

En las plazas y las calles de las villas de España.

Los ciudadanos: uniforme de pulcro pijo idéntico al de hace cuarenta años.

Los jóvenes nazis vestían también su uniforme en Alemania, en Italia, en España (falangistas con el yugo y las flechas). Siguen vistiéndolo. Campean a su aire por las universidades luciendo sus insignias fachas. Sí, prohíben los velos musulmanes en los colegios: no los crucifijos.

Está bien: nos uniformaremos.

Formaremos filas de hombres y mujeres con flamantes uniformes. Nos vestiremos con colores antipatriotas. Nos provocan para la acción, la reacción y la contracción. Hay que parir nuevas ideas que nos renueven el vestuario. Bufandas y pañuelos al cuello: republicanos, anarquistas, comunistas… Tú mismo. Tu ideología.